Steve Fisher, Jack Nicas y Alan Feuer han publicado para New York Times una investigación donde señalan que a pesar de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha calificado públicamente de «injerencia extranjera» las investigaciones de corrupción que el gobierno de Donald Trump realiza contra políticos de su partido (Morena), tras bastidores al menos una decena de funcionarios electos mexicanos (incluidos gobernadores y congresistas) se han ofrecido de forma discreta como informantes ante las autoridades de Estados Unidos.
Los funcionarios buscan adelantarse a las investigaciones estadounidenses por temor a ser los siguientes señalados y así «salvar su pellejo». Esta ola de cooperación fue impulsada en parte por una iniciativa de la DEA para contactarlos de manera privada.
Mientras Sheinbaum exige cerrar filas y defender la soberanía del país —rechazando, por ejemplo, la petición de detener al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya—, la disposición de varios políticos a colaborar revela profundas divisiones internas. Su gabinete también está dividido entre pragmáticos (a favor de cooperar con Washington) e izquierdistas (en contra).
El gobierno de EE. UU. ha aumentado la presión tras acusar en abril a 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos de colaborar con el narcotráfico. Además, cuenta con información de narcotraficantes de alto nivel extraditados (incluidos los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán y sus colaboradores), quienes han detallado cómo los cárteles sobornaban a políticos. El Departamento de Justicia ha ordenado priorizar los casos de corrupción en México utilizando incluso leyes antiterroristas.
Entre los señalados que están bajo investigación se encuentran los gobernadores de Morena Alfonso Durazo (Sonora) y Américo Villarreal Anaya (Tamaulipas), ambos aliados del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Asimismo, recientemente se filtró un audio de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, gestionando una reunión con autoridades estadounidenses, aunque ella afirmó que se trataba de un tema relacionado con su visado y negó acuerdos ocultos.
El conflicto ocurre en un momento delicado, en plenas negociaciones del acuerdo comercial y ante amenazas de Trump de una intervención militar contra los cárteles. No obstante, Sheinbaum mantiene una buena relación general con Trump en materia de seguridad fronteriza, destacando la reciente baja de homicidios en México y la muerte del líder criminal alias «El Mencho».
Para analistas, si EE. UU. logra consolidar esta red de informantes dentro de Morena, podría desencadenarse una cascada de testigos y acusaciones que amenazarían la estabilidad del partido gobernante.
