El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), impuso sanciones contra más de una docena de personas, un restaurante y una empresa de seguridad vinculados al Cártel de Sinaloa por su participación en actividades de lavado de dinero y tráfico de fentanilo. Entre los señalados se encuentra Jesús González Peñuelas, alias «Chuy» González, un fugitivo acusado de traficar narcóticos hacia territorio estadounidense y de blanquear fondos para la organización criminal.
La lista de sancionados incluye también a Armando de Jesús Ojeda Avilés, acusado de lavar las ganancias provenientes del tráfico de fentanilo y otras drogas en nombre del cártel, así como a Alfredo Orozco Romero, empresario propietario del restaurante Gorditas Chiwas, ubicado en el estado de Chihuahua, y a individuos vinculados a una empresa de seguridad privada que operaba como fachada para la organización.
Las sanciones impuestas implican el congelamiento de activos en Estados Unidos, la prohibición de realizar transacciones con ciudadanos estadounidenses y el bloqueo de acceso al sistema bancario de ese país. El secretario del Tesoro reafirmó que el gobierno de Donald Trump continuará aplicando medidas similares contra los cárteles designados como organizaciones terroristas y sus redes dedicadas al tráfico de fentanilo, droga catalogada como la más letal en Estados Unidos.
Esta acción se suma a una serie de ofensivas financieras del gobierno estadounidense contra el Cártel de Sinaloa, que en meses previos incluyeron sanciones contra una red internacional de proveedores de precursores químicos provenientes de India, México y Guatemala, utilizados para la fabricación de opioides sintéticos. Las autoridades señalan que estas redes permiten a los cárteles producir fentanilo y metanfetaminas con mayor eficiencia, representando una amenaza creciente para la seguridad de ambos países.
