Un fracaso, la ocupación hotelera durante el Mundial

por José Cárdenas
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El Mundial de Futbol 2026 dejó un saldo desigual para las tres sedes mexicanas en materia de ocupación hotelera. Mientras Monterrey logró un desempeño sobresaliente, Ciudad de México y Guadalajara se quedaron por debajo de las expectativas que tenía el sector antes del arranque del torneo.

De acuerdo con datos difundidos por las asociaciones hoteleras del país, Monterrey fue la única sede que registró un crecimiento real en ocupación durante junio, con un promedio general de 64%, cuatro puntos porcentuales por arriba del mismo mes de 2025. Durante los días de partido, el nivel subió hasta 72%, con picos de 80% en las jornadas de mayor actividad. La derrama económica directa atribuida a la actividad hotelera en la ciudad ascendió a 867 millones de pesos, y la tarifa promedio por habitación se incrementó 38.3% frente al año anterior.

El panorama fue distinto en Ciudad de México, donde la ocupación de junio se ubicó en 56.5%, una ligera caída de dos puntos respecto al 58.5% reportado en 2025. Pese a ser sede de encuentros de alto perfil, incluido el partido inaugural, la capital no logró traducir la atención mundialista en un repunte hotelero.

Guadalajara, por su parte, presentó el resultado más alejado de las proyecciones: el sector había anticipado niveles de ocupación que finalmente quedaron 54% por debajo de lo esperado. Aun así, la derrama hotelera de la ciudad creció 56%, impulsada principalmente por el aumento en las tarifas y no por un mayor número de huéspedes.

La Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH) y la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles (AMHM) coincidieron en que, si bien las expectativas previas al torneo eran más optimistas, el impacto real del Mundial en la ocupación fue menor al proyectado. Ambas organizaciones subrayaron, sin embargo, que el legado del evento para el turismo nacional debe medirse más allá de las cifras de ocupación de un solo mes.

Un factor adicional que incidió en los resultados fue el notable incremento en la oferta de rentas vacacionales tipo Airbnb durante el periodo mundialista: 49.7% más en Guadalajara, 47.9% más en Monterrey y 7.2% más en Ciudad de México. Este crecimiento en el hospedaje no hotelero absorbió parte de la demanda que tradicionalmente se dirigía a los hoteles, lo que ayuda a explicar por qué el aumento de visitantes no siempre se reflejó en las cifras de ocupación de las cadenas hoteleras establecidas.

Con el balance final del Mundial 2026 ya sobre la mesa, Monterrey se perfila como el caso de éxito hotelero del torneo en México, mientras Ciudad de México y Guadalajara enfrentan ahora el reto de revisar sus estrategias de cara a futuros eventos internacionales de gran escala.

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