El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac, Morelos, asesinado el pasado 22 de julio dentro de la sede del ayuntamiento, se encontraba bajo investigación por presuntos vínculos con células del crimen organizado. Las indagatorias apuntan a posibles nexos con los grupos conocidos como “Los Aparicio” y “Los Huazulco”, señalados por su participación en delitos de alto impacto como secuestro, extorsión, narcomenudeo y homicidio en la región oriente del estado.
De acuerdo con la información presentada por Harfuch, el presidente municipal no era ajeno a las estructuras criminales que operan en la zona. Entre las líneas de investigación destacan las detenciones de integrantes de su círculo más cercano, entre ellos su suegra Andrea “N”, alias “La Patrona”, quien se desempeñaba como tesorera municipal y fue identificada por las autoridades como probable operadora de estas organizaciones. La mujer había sido detenida previamente junto con otros presuntos miembros de “Los Aparicio”, en posesión de drogas y armas largas, lo que fortaleció las sospechas sobre la penetración de estas células en el gobierno local.
El caso de Temoac no es aislado y se inserta en un patrón más amplio de alcaldes y exalcaldes investigados o detenidos por presuntos vínculos con el crimen organizado en diversas entidades del país. En Morelos y otros estados, las autoridades federales y estatales han desplegado operativos para desmantelar redes de protección política a grupos delictivos, en el marco de la llamada Operación Enjambre y de reformas que buscan impedir que candidatos con antecedentes de colaboración con el crimen lleguen a cargos de elección popular.
La investigación sobre Valentín Lavín Romero también se relaciona con una lista de 16 alcaldes de Morelos que, según documentos entregados en 2025 por la Secretaría de Seguridad Pública estatal a la Fiscalía General de la República, aparecían como funcionarios con presuntos vínculos con organizaciones criminales. En ese listado figuran munícipes de Tlaltizapán, Amacuzac, Cuautla y otros municipios donde se han registrado episodios de violencia ligados a la disputa territorial entre grupos como “Los Huazulco” y el Cártel del Pacífico.
Mientras la Fiscalía de Morelos y las autoridades federales profundizan en las líneas de investigación sobre el asesinato del alcalde y sus presuntos nexos criminales, el caso vuelve a colocar en el centro del debate la vulnerabilidad de los gobiernos municipales frente al avance de las organizaciones delictivas. La información difundida por Harfuch refuerza la percepción de que, más allá de la violencia directa, la captura de autoridades locales se ha convertido en una de las herramientas clave del crimen organizado para consolidar su control territorial.
