La unidad trasladaba entre siete y diez automóviles clásicos Ford Modelo A, considerados piezas de colección por su antigüedad y valor histórico.
Tras el asalto, se perdió comunicación con la caravana, lo que generó una alerta entre clubes automovilísticos y coleccionistas, quienes iniciaron una campaña de difusión para localizar tanto al operador como a los vehículos.
De manera preliminar, se informó que los vehículos fueron ubicados en un paraje, donde presuntamente habían sido ocultados y cubiertos para evitar su identificación, lo que facilitó su recuperación.
Aunque no se han dado a conocer detalles oficiales sobre personas detenidas, los organizadores del evento y propietarios de los autos confirmaron que las unidades fueron recuperadas, destacando la colaboración ciudadana y la viralización del caso como factores clave.
El robo de este tipo de vehículos es relevante, no sólo por su valor económico, sino por tratarse de piezas únicas vinculadas al patrimonio automotriz.
