La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó este lunes que México no puede estar de acuerdo «nunca» con el uso de la fuerza para capturar y llevarse a un presidente, luego de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela que culminó con la detención de Nicolás Maduro.
Durante la conferencia matutina, Sheinbaum enfatizó que más allá de diferencias ideológicas o críticas al gobierno venezolano, existe una línea que no debe cruzarse en las relaciones internacionales: la intervención armada de una potencia extranjera en los asuntos internos de otro país.
«Una cosa es no estar de acuerdo con el régimen de Maduro o con el chavismo en Venezuela, y otra muy distinta es que una potencia utilice la fuerza para llevarse a un presidente. Eso no podemos aprobarlo nunca», expresó la mandataria federal, subrayando que este principio debería ser compartido incluso por sectores de la derecha que buscan respaldo internacional.
La soberanía no es selectiva ni condicionada, remarcó Sheinbaum, sino un derecho fundamental que asiste tanto al pueblo de Venezuela como al de México y a cualquier nación del mundo. «Es un asunto de soberanía del pueblo de Venezuela, como lo es de México o de cualquier país. No puede aprobarse eso, más allá de opiniones personales», puntualizó.
La presidenta aprovechó para reivindicar la tradición de la política exterior mexicana, a la que calificó como «ejemplar» por su defensa constante de la autodeterminación de los pueblos y la no intervención. Reconoció que esta línea se debilitó durante los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, aunque recordó que incluso en distintos periodos del PRI, México mantuvo una postura basada en el respeto a la soberanía. «Se decía candil de la calle, oscuridad de la casa, pero siempre fue de apoyo a la soberanía de los pueblos», señaló.
Sheinbaum subrayó que la postura de México frente a Venezuela no responde únicamente a una convicción política, sino a una obligación constitucional. Recordó que el artículo 89 de la Constitución establece con claridad los principios que deben regir la política exterior del país.
Entre estos principios destacó la autodeterminación de los pueblos, afirmando que «solo el pueblo de Venezuela puede definir a quién quiere como gobernante»; la no intervención; la solución pacífica de las controversias; y la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.
«Es un orgullo para México tener una política exterior tan definida y con tantos principios», concluyó la presidenta, reiterando que su gobierno mantendrá una postura firme en defensa de la soberanía, la legalidad internacional y la solución pacífica de los conflictos.
