Los agentes migratorios desplegados en Minneapolis comenzarán a retirarse de la ciudad este martes, según confirmaron las autoridades locales. La decisión se produce mientras continúan las investigaciones sobre la muerte por disparos de Alex Pretti, un enfermero de 37 años que filmaba un operativo policial. El alcalde Jacob Frey anunció que algunos agentes federales abandonarán la ciudad, aunque no especificó cuántos.
El caso de Pretti ha generado indignación generalizada entre activistas y la comunidad. Pretti portaba un arma, pero su muerte durante el intento de detención ha sido cuestionada. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, inicialmente lo calificó de «terrorista», declaraciones que provocaron una clara desescalada por parte del gobierno de Trump. Activistas continúan depositando flores y objetos en un memorial improvisado en el lugar del incidente.
Greg Bovino, el comandante de la Patrulla Fronteriza que lideraba las operaciones en Minneapolis, también abandonará la ciudad. El presidente Trump envió a su «zar» migratorio, Tom Homan, a Minneapolis para que le informe personalmente de la situación. Minneapolis es considerada una ciudad santuario, lo que significa que no colabora con las autoridades federales en la persecución de inmigrantes indocumentados.
La oposición demócrata exige que cese el despliegue del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza. La tensión ha alcanzado incluso al bando republicano: Chris Madel, abogado que asistió al agente implicado del ICE, renunció a presentarse a las primarias republicanas para gobernador de Minnesota, citando su rechazo a las represalias contra los ciudadanos del estado.
