Durante la noche del jueves, las fuerzas militares de Estados Unidos llevaron a cabo un ataque contra una embarcación en aguas del Caribe, resultando en la muerte de seis personas. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que la operación se realizó en aguas internacionales tras determinar que la nave estaba vinculada con actividades de tráfico de drogas.
Según la información de inteligencia estadounidense, la embarcación atacada operaba para el cártel Tren de Aragua. Hegseth advirtió que cualquier persona o grupo involucrado en el contrabando de narcóticos en el hemisferio occidental recibirá el mismo tratamiento que Estados Unidos dio a Al-Qaeda.
Esta operación representa el primer ataque nocturno en la zona del Caribe. Hegseth difundió un video en blanco y negro que muestra el momento del ataque, donde se observa una lancha navegando a velocidad normal antes de ser impactada. Con este incidente, el número de fallecidos en la ofensiva marítima estadounidense asciende a 43 personas, según el conteo provisional de fuentes internacionales.
El presidente colombiano Gustavo Petro denunció que Estados Unidos está cometiendo ejecuciones extrajudiciales en estas operaciones. La postura de Petro contrasta con la del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha manifestado su determinación de utilizar todo el poder militar disponible para combatir el narcotráfico y neutralizar a los líderes de los cárteles.
Trump firmó decretos presidenciales que designan a organizaciones como el Cártel de Sinaloa y Tren de Aragua como grupos terroristas. Esta clasificación permite a Washington aplicar las mismas estrategias utilizadas durante dos décadas en la guerra contra el terrorismo tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. En una carta al Congreso, Trump afirmó que Estados Unidos se encuentra en conflicto armado con los cárteles de la droga.
El mandatario estadounidense asegura que el tráfico marítimo de drogas ha sido prácticamente eliminado, aunque el ritmo de los ataques con misiles contra embarcaciones se ha intensificado notablemente. Trump ha sugerido de manera cada vez más frecuente su disposición a atacar intereses narcoterroristas en tierra firme, sin especificar ubicaciones concretas.
Venezuela ha respondido a esta escalada militar movilizando tropas y milicias. El presidente Nicolás Maduro, acusado por el gobierno estadounidense de liderar el llamado Cártel de los Soles y con cargos formales en un tribunal de Nueva York, sostiene que la verdadera intención de Washington es promover un cambio de régimen en su país. Trump confirmó que la CIA podría realizar operaciones encubiertas dentro de territorio venezolano, declaración que generó críticas de múltiples países de la región.
La oposición demócrata en el Congreso estadounidense ha solicitado explicaciones, señalando que la Constitución establece que el Congreso debe autorizar expresamente cualquier declaración de guerra. Trump anunció que está dispuesto a enviar al secretario Hegseth ante el Congreso para dar explicaciones antes de avanzar a una nueva fase de operaciones terrestres.
Hasta el momento, Trinidad y Tobago es el único país de la región que ha expresado su apoyo a los ataques en el Caribe frente a las costas venezolanas. La semana pasada, el gobierno trinitense reiteró categóricamente su respaldo a la intervención militar en curso.
