El suministro eléctrico en Cuba comenzó a restablecerse de forma parcial este martes 17 de marzo, un día después de que la isla sufriera un apagón generalizado por la “desconexión total” de su sistema energético, que dejó sin luz a cerca de 10 millones de personas en todo el territorio. La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que la reconexión fue posible gracias a la reactivación de centrales en zonas clave del occidente y centro-oriente del país.
Autoridades energéticas indicaron que el colapso obligó a activar protocolos de emergencia para reiniciar el sistema desde cero, un proceso técnico complejo que puede prolongarse horas o incluso días. La restauración avanza de forma gradual debido a la dificultad de sincronizar la generación y la distribución eléctrica en el marco del Sistema Electroenergético Nacional.
La crisis responde a una problemática estructural: plantas termoeléctricas con más de 40 años de operación, déficit de generación de miles de megavatios y escasez de combustible, agravada por la reducción de envíos de petróleo desde Venezuela. El gobierno cubano atribuye parte del problema al endurecimiento de sanciones de la administración Trump, que han limitado el acceso al suministro petrolero de la isla.
El restablecimiento parcial de este martes representa un alivio momentáneo, pero no resuelve las causas de fondo. Cuba ha registrado cortes eléctricos diarios de hasta más de 15 horas en La Habana y apagones que se extienden por más de un día en provincias, afectando hospitales, transporte y servicios básicos. Especialistas advierten que, sin inversiones significativas y diversificación hacia fuentes renovables, los apagones continuarán siendo recurrentes.
