La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles que cuenta con un «plan B» en caso de que el Congreso no apruebe su propuesta de reforma electoral, denominada «Decálogo por la Democracia», aunque evitó revelar en qué consistiría dicha alternativa. Al preguntarle sobre qué ocurriría si no alcanza la mayoría calificada, respondió escuetamente: «Sí, pero ya sería después», y declinó profundizar si la opción implicaría modificaciones a leyes secundarias.
La mandataria subrayó que presentar la reforma no representa un riesgo político. «Para mí es una victoria porque estoy presentando una propuesta que me pidió la gente», afirmó, y advirtió que quienes se nieguen a aprobarla serán juzgados por la ciudadanía: «Quien no la quiera aprobar será visto por la gente». Reiteró que corresponderá a diputados y senadores tomar la decisión final.
La iniciativa constitucional integra diez puntos centrales: modificar el mecanismo de representación proporcional para que los legisladores no dependan de cúpulas partidistas, regular el uso de inteligencia artificial en propaganda electoral —obligando a incluir avisos visibles en anuncios generados con IA—, y fortalecer la fiscalización mediante una mayor coordinación entre el INE y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para detectar recursos de procedencia ilícita.
Adicionalmente, la propuesta contempla adelantar el inicio de los cómputos distritales al mismo día de la elección, en lugar del miércoles posterior como ocurre actualmente, y ampliar la democracia participativa para que con el respaldo del 2% de la lista nominal puedan solicitarse consultas ciudadanas en municipios y estados sobre temas de relevancia local.
