Hace 20 años comencé mi proyecto Comunicar para Conservar con la idea de escribir historias de éxito en la conservación ambiental para contrarrestar el aluvión de noticias catastróficas que inundaban los diarios en aquel entonces y las redes sociales hoy día.
En estos 7 años de la 4T he reducido mi producción periodística ambiental en gran medida por varios factores: Llevo 35 años escribiendo sobre desarrollo sustentable (equilibrio entre desarrollo ecológico, social y económico), y por tanto en historias de éxito en la conservación. Sentí que me repetía después de tantos años y la situación ambiental de nuestro país y del mundo, de mi entorno particular la isla de Cozumel, por el contrario, empeoraba. Ya no tenia tanto punch sobre los lectores y la gente se volvía más indiferente ante la devastación ambiental.
Este año, sin embargo, hubo un triunfo de la sociedad civil en Cozumel, el desistimiento de la empresa promovente para la construcción del 4º muelle de cruceros en la isla. Isla que en el 50% de su economía vive de los cruceros, aunque el mayor ingreso de divisas viene del turismo de pernocta.
La historia de la defensa del patrimonio natural de la isla viene de mucho tiempo atrás. Pienso que uno de los pioneros en la conservación del entorno en la isla fue don Aurelio Joaquín, quien en 1975 nos platicaba a Pepe Ampudia y a mi como le gustaba escuchar, ver las aves, los cenotes, la selva. Que él que poseía muchos predios en la ciudad y en la selva (el monte como le llaman aquí) los iba a conservar porque amaba el caracol y las tortugas, los arrecifes someros de la isla. Hoy día muy deteriorados por el crecimiento d ela ciudad y la calidad del agua.
En 1974 con la construcción de Puerta Maya, que ese se entonces no se llamaba así, se realizó el primer movimiento social en defensa de nuestro país, a decir del periodista Miguel Barcena. Muy activos en ese entonces, el propio Miguel, Bill Horn, Dora Uribe, Eric Jordan, este servidor y muchos otros. Miguel y Manuel Lazcano contactaron a Jean Michel Cousteau y ahí nosotros tres lo conocimos y establecimos contacto y una amistad con el hijo mayor del Capitán que dura hasta el día de hoy. Nos apoyo en nuestro movimiento. Se involucró al organismo de arbitraje del TLC (tratado de libre comercio México, Eu y Canadá, ahora TMEC).
No conseguimos detener la construcción del muelle pero, sí que movieran el muelle afuera del polígono del PNAC y del arrecife Paraíso, que como ahora el arrecife Villablanca, estaban amenazados por la construcción del muelle. El apoyo de Jaime Maussan y el propio Miguel con su programa 60 minutos (franquicia de un popular programa de periodismo de investigación norteamericano), fueron determinantes.
La lucha contra el 4º muelle comenzó hace muchos años, en 2011 intentaron mediante una empresa de Miguel Alemán Magnani construir un muelle, que fue retirado por un movimiento social liderado por los propietarios de las casas en Marina Banco de Playa, lo que conocemos como Puerto de Abrigo y estudiantes de la UQRoo y varias organizaciones de la sociedad civil. Los promoventes desistieron del proyecto, pero como McArthur, volvieron en 2020.
Se volvió a meter el proyecto ahora por medio de la familia Molina como promoventes. Tras una lucha legal de 4 años, en ultima instancia la corte resultó un fallo favorable al proyecto, que el presidente López Obrador incluyo en 2020 entre sus proyectos de infraestructura, AIFA, Dos Bocas, los trenes Trans peninsular y Maya, el muelle de Cozumel y el aeropuerto de Tulum al que se oponían los hoteleros. La constante en todos los proyectos, el no respeto a la naturaleza que de eso vivimos en este estado de vocación turística e inobservancia a la legislación ambiental.
Los jóvenes tras el proyecto, que al comenzar su lucha se entrevistaron con nosotros, la vieja guardia, para obtener experiencias y consejos, recibieron la estafeta y lo hicieron muy bien, excelente diría yo. Ellos decidieron al tener un fallo favorable hacia el proyecto no rendirse. Optaron por la movilización masiva (si de masas se puede llamar a la población de Cozumel, divida por el proyecto y que cabe, toda la población de la isla, en el estadio Azteca, ahora Banorte (sic)). En Ocean Futures Society de Jean Michel Cousteau apoyamos desde el inicio y en el movimiento de 2011 y este que comenzó con la aprobación de la MIA en diciembre de 2020.
La estrategia sirvió, porque tras 8 meses de manifestaciones, marchas, recopi lación de firmas, colar la nota en la mañanera de la presidenta Sheimbaum, SEMARNAT y una jueza a pedido de un colectivo de la sociedad civil cozumeleña ante la autoridad judicial, se pidió hacer una evaluación ambiental del lugar del proyecto alegando mentiras y omisiones en el estudio presentado por la empresa promovente (que por cierto se penalizan con cárcel). Vino un perito de evaluó y en una reunión de la secretaria Bercenas, la jueza, el perito y los promoventes, estos desistieron de construir el muelle en septiembre de 2025… al menos durante esta administración federal. SEMARNAT les dejo la salida de volver a presentar la MIA (Manifestación de Impacto Ambiental) revisándola y corrigiéndola.
Un triunfo de la sociedad civil organizada, más una parte de la sociedad cozumeleña interesada en conservar el patrimonio natural de la isla. Se calificó como el poder de la comunidad.
No tardaron en sumarse a última hora los políticos, como especie oportunista que son: Gino Segura senador por Q Roo, el secretario de Ecología Estatal, Oscar Rébora y varios influencers de la 4T, la propia Sheimbaum, quien gracias a su voluntad política avanzó la protesta cabe reconocerlo.
A pesar de ello fue un triunfo de la sociedad civil que bien vale la pena celebrar y hacer que salga de mi semi retiro de escritor de notas ambientales. Feliz y no muy prometedor ambientalmente 2026 querido lector.

