La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), el principal sindicato de Italia, realizó este viernes manifestaciones en las principales ciudades del país para protestar contra la ley de presupuestos del gobierno de Giorgia Meloni, en una jornada de huelga que tuvo impacto desigual en el territorio italiano.
El secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, encabezó la manifestación en Florencia, donde habló de la «gran participación» en un país que «pide un cambio de rumbo». El líder sindical expresó que las marchas representan a «trabajadores, pensionistas, estudiantes, personas que tienen dificultades para llegar a fin de mes y que no encuentran en la ley de presupuestos respuestas adecuadas a sus necesidades».
Landini denunció que «el único gasto público que Italia planea es el rearme» y criticó la «lógica absurda que ve a los estados aumentar el gasto en armas» cuando los trabajadores no llegan a fin de mes, los salarios son bajos y se recorta poder adquisitivo a empleados y pensionistas.
En Roma, más de un millar de personas marcharon por el centro de la ciudad hasta los Foros Imperiales para denunciar «la dirección equivocada» con la que el gobierno de Meloni emplea los recursos públicos. María Mora, sindicalista de la CGIL, criticó la ausencia de medidas estructurales contra la evasión fiscal y reprochó que se aumenten los impuestos a trabajadores y jubilados en lugar de gravar «los grandes patrimonios y las ganancias extraordinarias de las corporaciones que no pagan impuestos».
La manifestación en la capital finalizó en la Torre dei Conti, donde se homenajeó al obrero fallecido en el derrumbe parcial de este edificio medieval ocurrido a principios de noviembre, suceso que reavivó el debate sobre la seguridad laboral en Italia.
La huelga tuvo efectos dispares en el país: paralizó parte del transporte urbano en Milán y Nápoles, provocó el cierre de escuelas y cancelaciones ferroviarias en varias regiones, aunque en Roma los servicios funcionaron con normalidad.
Desde el ámbito político, el partido ultraderechista La Liga, liderado por el vicepresidente y ministro de Transportes Matteo Salvini, criticó la convocatoria de huelga e ironizó sobre la «casualidad» de que la movilización sea en viernes. «Landini hace huelga (casualmente en viernes), mientras nosotros aumentamos los sueldos a millones de trabajadores en las escuelas, la sanidad y el transporte», escribió La Liga en la red social X.
Salvini visitó la central operativa de los Ferrocarriles del Estado para verificar las consecuencias de la huelga y aseguró que «afortunadamente, los datos son alentadores y las molestias muy limitadas». En la misma jornada, las plantillas de los diarios La Repubblica y La Stampa se declararon en huelga por las negociaciones anunciadas por la familia Agnelli para vender el grupo de comunicaciones GEDI al grupo Antenna.
