Estocolmo, Suecia – 6 de octubre de 2025
El Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, anunció este lunes 6 de octubre el Premio Nobel de Medicina 2025, otorgado a los científicos Mary Brunkow y Fred Ramsdell (Estados Unidos) y Shimon Sakaguchi (Japón) por el descubrimiento de las células T reguladoras, conocidas como los “guardias de seguridad del sistema inmunológico”.
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Las células T reguladoras son un tipo de linfocito fundamental que controla la actividad del sistema inmunitario. Actúan como guardianes que impiden que el cuerpo ataque por error sus propios tejidos, previniendo así las enfermedades autoinmunes.
El japonés Shimon Sakaguchi, de 74 años e investigador de la Universidad de Osaka, fue el primero en aislar estas células en 1995, un hallazgo revolucionario que inicialmente fue recibido con escepticismo.
Los estadounidenses Mary Brunkow (61 años, bióloga molecular) y Fred Ramsdell (60 años, inmunólogo) descubrieron el gen Foxp3, responsable de la producción de dichas células reguladoras.
Sakaguchi demostró que, además de la tolerancia central que se genera en el timo, existe una tolerancia periférica mediada por células específicas que previenen los ataques autoinmunes.
Por su parte, Brunkow y Ramsdell estudiaron ratones con enfermedades autoinmunes hereditarias e identificaron mutaciones en el gen Foxp3 que causaban graves dolencias humanas, como el síndrome IPEX.
El premio, dotado con 11 millones de coronas suecas (un millón de euros), será compartido entre los tres galardonados.
El comité Nobel subrayó que este descubrimiento ha sido clave para entender por qué no todas las personas desarrollan enfermedades autoinmunes.
Además, abre la puerta a nuevas terapias contra el cáncer, la diabetes, las alergias, las enfermedades inmunológicas y neurodegenerativas.
En la actualidad, las células T reguladoras ya se emplean para evitar el rechazo en trasplantes de órganos, y múltiples ensayos clínicos están en curso para evaluar su eficacia como tratamiento generalizado.
El doctor Shimon Sakaguchi expresó su deseo de que este reconocimiento “inspire a inmunólogos y médicos a aplicar las células T reguladoras en el tratamiento de diversas enfermedades inmunológicas”.
En España, el Hospital Gregorio Marañón de Madrid ha sido pionero en su uso en bebés trasplantados, con resultados exitosos que han evitado el rechazo agudo del órgano.
Este Premio Nobel de Medicina 2025 marca un hito histórico en la investigación biomédica y abre un camino prometedor para el tratamiento de múltiples enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo.
