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Otro golpazo

Publicado por
Guadalupe Bustamante

Washington volvió a poner el reflector sobre la clase política mexicana. Esta vez, el reporte de Los Angeles Times coloca en la mira a dos gobernadores de Morena: Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas.  

El diario, con base en fuentes federales estadounidenses, sostiene que ambos habrían perdido la visa y que hoy cruzan la frontera mediante un permiso especial, “el parole”, utilizado para testigos ante un gran jurado.  

Según esa versión, Durazo entra a Estados Unidos para recibir atención médica y Villarreal lo hace con escolta de agentes.  

No es un dato menor: no describe un trámite rutinario, sino una señal de que Washington considera a estos casos parte de algo más delicado. 

La respuesta de los gobiernos de Sonora y Tamaulipas fue la previsible: negar, cerrar filas y afirmar que las visas siguen vigentes.  

Pero el problema del desmentido es que no toca el corazón del señalamiento. Una cosa es el estatus migratorio; otra, muy distinta, el alcance de una investigación penal en Estados Unidos.  

También Claudia Sheinbaum optó por moverse en esa zona lateral: en vez de desmontar el fondo del reporte, cuestionó la filtración y la forma en que se hizo pública. Esa reacción no cancela la historia; apenas cambia el eje del debate. 

Lo verdaderamente incómodo de este episodio no es solo el señalamiento contra dos gobernadores en funciones, sino el lugar desde donde llega la información que sacude al poder mexicano. 

Otra vez, la noticia relevante no nace de una investigación local, de una fiscalía propia ni de una rendición de cuentas interna. Nace afuera.  

Y eso exhibe una fragilidad política mayor: en asuntos que tocan al crimen, al poder y a sus posibles cruces, México parece enterarse tarde, a la defensiva y por el periódico.

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Guadalupe Bustamante