Claudia Sheinbaum

Ni piñata ni patio trasero

Publicado por
Guadalupe Bustamante

México no es piñata de nadie. Esa frase ordenó el mensaje de la Presidenta en el Monumento a la Revolución. Dos años después de su triunfo electoral, convocó a 130 mil personas y replicó el acto en todo el país. 

No fue un festejo. Fue una toma de posición. La soberanía quedó colocada en el centro del mensaje y, con ello, el acto dejó de ser ceremonial para convertirse en un acto de definición política. 

El punto más sensible está en la conexión entre la presión externa y el calendario electoral interno. La Presidenta sostuvo que Estados Unidos acusa a políticos y funcionarios sin pruebas públicas. Cuando una imputación carece de evidencia abierta, deja de operar sólo en el terreno judicial y se convierte también en un instrumento político. 

Un instrumento así puede erosionar candidaturas, condicionar gobiernos y fabricar narrativas traicioneras. En ese marco aparecen las preguntas de fondo: ¿usan a México para posicionarse en sus elecciones de 2026? ¿O buscan incidir en las nuestras de 2027? El planteamiento desplaza la discusión del terreno diplomático al electoral, y ahí radica el cambio de fondo. 

La ultraderecha no necesita boletas para intervenir. Le bastan marcos, etiquetas y expedientes filtrados. La oposición que celebra esa presión externa abre la puerta a la injerencia extranjera. Ahí se mide quién defiende la soberanía y quién la subasta. 

La soberanía dejó de ser consigna y se volvió línea de gobierno. La cooperación con Estados Unidos sigue, pero sin subordinación. Quien pretenda usar a México como escenario de su propia campaña topará con pared. Por eso, las urnas de 2027 se defienden desde ahora. México no es piñata de nadie. Tampoco es patio trasero.

Compartir:
Compartir
Publicado por
Guadalupe Bustamante