La Ajolotización de la CDMX

por Héctor García
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Esta semana, las noticias y las redes sociales en la Ciudad de México han estado inundadas con el fenómeno bautizado como «ajolotización»: la masiva pinta de ajolotes de color rosa y morado en puentes, bardas, cruces peatonales, estaciones del Tren Ligero y oficinas gubernamentales. Esta intervención urbana se intensificó como parte de la estrategia de imagen turística de la capital de cara al Mundial de Futbol 2026 (donde la mascota local oficial es «Ajol», un ajolote rosa con penacho).

Las notas publicadas estos últimos días resumen el tema en tres grandes ejes:

La postura oficial del Gobierno de la CDMX

La jefa de Gobierno, Clara Brugada, defendió activamente la nueva identidad visual frente a los cuestionamientos.

Para las autoridades, «ajolotizar» significa llenar de color los espacios que antes eran grises a través del muralismo.

Describen al ajolote como un símbolo de resiliencia, transformación y capacidad de renacer.

El gobierno y colectivos afines aclararon que el uso predominante de este color en la infraestructura no es casualidad, sino un reconocimiento institucional a las marchas y la lucha histórica de las mujeres por una vida libre de violencia en la capital.

La crítica ambiental: Una imagen «blanqueada»

El punto más duro de las publicaciones de esta semana proviene de científicos y agrupaciones ambientalistas (como la Comunidad Independiente de Manejo Ambiental, CIMA).

Acusan al gobierno de usar la versión tierna y «rosa» del ajolote para lavar la imagen urbana de la ciudad, mientras ignora la crisis real del anfibio.

Los especialistas alertan que al ajolote oscuro original (Ambystoma mexicanum) le quedan menos de 160 días para la extinción silvestre en los canales contaminados de Xochimilco si no se rescata su hábitat de inmediato.

Se reporta que, paralelamente a la campaña del Mundial, ejemplares reales se siguen vendiendo ilegalmente de manera impune en mercados de la CDMX (como el de Mixiuhca) por unos 500 pesos.

Alertas de seguridad vial y movilidad

Urbanistas y servicios de emergencia (como la empresa de ambulancias XE Médica) sumaron sus preocupaciones sobre la colocación de estas mega texturas.

Se critica la presencia de murales de ajolotes de hasta 15 metros de diámetro pintados sobre el asfalto en avenidas importantes (como Revolución o Viaducto), señalando que violan las normas de paletas de color vial (NOM-034) y distraen a los conductores.

Advierten que el tipo de pintura utilizado sobre las vialidades puede volver el suelo resbaladizo y peligroso para vehículos de emergencia, motociclistas y ciclistas durante la temporada de lluvias.

Ciudadanos en redes sociales han respondido con memes y reclamos, señalando que el gobierno priorizó pintar ajolotes antes de dar mantenimiento a las cebras peatonales, ciclovías dañadas o baches.

Mientras el Gobierno de la CDMX ve en los ajolotes morados una campaña de transformación del espacio público y orgullo local rumbo al Mundial, la opinión pública y los expertos lo califican como un «maquillaje urbano» que distrae de los riesgos viales y de la extinción real de la especie en Xochimilco.

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