Infancias sicarias

por Guadalupe Bustamante
0 comentarios
José Cárdenas

Infancias sicarias

El último informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, no describe una crisis aislada. Describe un sistema de reemplazo generacional del crimen organizado. Mas de 18 mil menores reclutados. Niñas convertidas en mensajeras. Niños usados como halcones. A los trece años se entra al cártel. A los catorce se aprieta el gatillo que los convierte en sicarios.  

El dato rompe cualquier discurso de normalidad: el narco ya no sólo disputa plazas; disputa a la infancia.  

El informe de la CIDH documenta secuestros, amenazas y reclutamientos forzados. Pero también retrata otra realidad más incómoda: los adolescentes “aceptan” entrar porque carecen de alternativas. La pobreza, la violencia familiar y la exclusión social funcionan como campo de cultivo. El crimen organizado ya no necesita solamente imponer miedo; ahora administra oportunidades donde el Estado ha dejado un vacío enorme. El llamado “reclutamiento voluntario” es la expresión más brutal del fracaso institucional. Un menor no nace criminal; llega ahí después de una cadena de ausencias públicas, impunidad y abandono. 

El gobierno mexicano enfrenta otro diagnóstico internacional severo que habla de menores convertidos en fuerza de combate. Cuando una nación permite que los cárteles recluten niños mientras el problema deja de ser únicamente de seguridad. A lo que el Estado no protege, el crimen lo ilumina.

Compartir:

También te puede gustar

Dejar un comentario