Newsletter

Gemelos terroristas

Publicado por
Guadalupe Bustamante

El secretario del Tesoro de EU, Scott Bessent, colocó al Cártel de Sinaloa junto a Hezbolá. 

No fue desliz. Washington exige «firmeza» a sus aliados europeos. Pide sanciones enérgicas, rastreo bancario, cierre de empresas pantalla y plazos definidos para no engendrar consecuencias imprevistas. El gobierno de Trump ya designó a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras al mismo nivel que Hezbolá. La etiqueta llegó al lenguaje diplomático y al sistema financiero global.  

¿Es el Cártel de Sinaloa comparable al terrorismo de Hezbolá? En motivación, no. Hezbolá responde a una agenda política, religiosa y de Estado, financiada por Irán, con escaños en el Parlamento libanés y brazo armado contra Israel. Sinaloa responde al lucro, al kilo, a la plaza. Pero el cuadro operativo se parece más de lo que conviene admitir: control territorial, ingresos transnacionales, redes bancarias clandestinas, milicias propias, capacidad de neutralizar al Estado. Ambos matan civiles. Ambos lavan dinero. Ambos doblan gobiernos. La diferencia es de fin, no de método. 

La equiparación no es retórica. En el horizonte legal estadounidense implica fuerza extraterritorial.  

La pregunta para México no es semántica. Es de soberanía y de eficacia. Si Washington trata al cártel de Sinaloa como a Hezbolá, lo combatirá como a Hezbolá. A México le tocará decidir si coopera, si resiste o si paga la factura de no haber actuado de manera oportuna. El Cártel de Sinaloa mata por dinero. Hezbolá mata por causa. Las víctimas no notan la diferencia. 

Compartir:
Compartir
Publicado por
Guadalupe Bustamante