Miles de ciudadanos cubanos se congregaron este viernes frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana para rechazar la reciente decisión del gobierno de Washington de imputar al exlíder Raúl Castro por el derribo de dos aeronaves civiles ocurrido hace tres décadas. La concentración, que arrancó desde el emblemático Malecón habanero, se convirtió en una demostración masiva de respaldo al histórico dirigente revolucionario.
La movilización estuvo encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel y el primer ministro Manuel Marrero, quienes pronunciaron discursos en defensa de la revolución y denunciaron lo que calificaron como una agresión política de Washington. El gobierno cubano tachó los cargos de «espurios» y «fabricados», argumentando que forman parte de una estrategia para justificar una eventual intervención en la isla.
La protesta fue respaldada por organizaciones sociales, sindicatos y colectivos estudiantiles que portaron banderas cubanas y pancartas en defensa de la soberanía nacional. Raúl Castro, de 94 años, no estuvo presente en el acto, aunque su figura dominó las consignas y la simbología desplegada por los manifestantes; su avanzada edad y estado de salud explicaría su ausencia.
La acusación, presentada por autoridades estadounidenses el miércoles, señala a Castro como responsable de la muerte de los tripulantes de dos aeronaves civiles derribadas en 1996. La imputación ha reavivado el sentimiento nacionalista en la isla y, según la narrativa oficial, sería utilizada por la administración de Donald Trump como instrumento para debilitar el sistema político cubano.
