Israel y Líbano iniciaron este martes sus primeras negociaciones directas en décadas, en una reunión celebrada en el Departamento de Estado en Washington con la mediación del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. El encuentro, el primero de este tipo desde 1993, reúne a los embajadores de ambos países ante Estados Unidos: el israelí Yechiel Leiter y la libanesa Nada Hamadeh Moawad.
El contexto de las conversaciones es crítico: más de 2,000 personas han muerto en Líbano desde el inicio de los ataques israelíes, y al menos un millón de personas han sido desplazadas. El conflicto escaló el 2 de marzo cuando Hezbolá abrió un frente contra Israel, semanas después de los ataques israeloestadounidenses contra Irán del 28 de febrero.
Los objetivos de ambas partes difieren significativamente: Líbano busca un alto el fuego inmediato como condición previa a cualquier negociación, mientras que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu rechazó esa posibilidad y exige que las conversaciones se centren en el desarme de Hezbolá. El ala político-militar del grupo proiraní rechazó las conversaciones; su líder, Naim Qassem, las calificó de “fútiles”.
Rubio, quien participa como mediador, consideró la reunión una “oportunidad histórica para una solución permanente” en la región. Las negociaciones se producen en paralelo a las conversaciones de paz entre Irán y Estados Unidos, cuya próxima ronda está prevista en Islamabad, lo que convierte a este martes en una jornada de intensa diplomacia en Medio Oriente.
