El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su previsión de crecimiento mundial a 3.1% para 2026, dos décimas menos que su estimación de enero, como consecuencia directa de la guerra en Medio Oriente desatada por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, advirtió que si el conflicto persiste el mundo «debe prepararse para tiempos difíciles«.
Georgieva explicó que el FMI estaba en camino de mejorar sus perspectivas de crecimiento para este año, pero que el impacto de la guerra y el cierre parcial del Estrecho de Ormuz forzaron el ajuste a la baja. El bloqueo parcial de Ormuz provocó una sacudida a la oferta global de crudo de alrededor de 13%, lo que presiona los precios del petróleo —que podrían subir más de 21% en 2026— y agrava la inseguridad alimentaria mundial por el encarecimiento de los fertilizantes.
El FMI estableció tres escenarios en su informe World Economic Outlook de abril 2026. En el escenario base, que supone un conflicto de corta duración, el crecimiento global será de 3.1% en 2026; en un escenario adverso con mayores presiones energéticas, caería a 2.5%; y en el escenario más grave, con daños a infraestructura energética, el crecimiento podría desplomarse hasta 2%, similar a crisis como la de 2008 o la pandemia de 2020, con una inflación superior al 6%.
En el caso de México, el FMI mejoró ligeramente su pronóstico de crecimiento a 1.6% para 2026, una décima más respecto a la estimación de enero, apoyado en un cierre de 2025 más sólido, menores aranceles estadounidenses y políticas fiscal y monetaria menos restrictivas. Para 2027, el organismo prevé que la economía mexicana crezca 2.2%, aunque advirtió que el país seguirá por debajo del promedio global y del promedio para América Latina y el Caribe, que se ubica en 2.3%.