David Bowie es una de las figuras más influyentes y transformadoras de la música. Gracias a su estilo camaleónico y la innovación que tuvo en su sonido y su propio aspecto, creó una serie de alter egos y discos que redefinieron el pop y el rock.
Desde sus primeros discos innovó en los sonidos, y su quinto álbum, “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”, lanzado en 1972, marcó un punto de quiebre al introducir un concepto narrativo completo, acompañado de una estética que rompía con los estereotipos de género y de identidad en la música popular.
Murió el 10 de enero de 2016 a los 69 años, tras varios meses de luchar contra un cáncer de hígado, condición que mantuvo en privado
Una mezcla de géneros
Uno de los mayores aportes de Bowie fue su capacidad para mezclar géneros musicales de manera innovadora. En el discos “Young Americans”, de 1975, se adentró en el soul y el R&B, en temas como “Fascination” y “Win”.
En la llamada “Trilogía de Berlín”, conformada por los discos “Low”, “Heroes” y “Lodger”, exploró el rock, la electrónica y la música instrumental, en las canciones “What in the World”, “Warszawa”, “Sense of Doubt” y “Red Money”.
En los años 80 combinó su espíritu experimental con lo comercial, con “Let’s Dance” y “Modern Love”, que tienen un sonido más cercano al disco.
Sus siguientes discos continuaron este viaje musical, hasta llegar a “Blackstar”, el último álbum que lanzó en 2016, días antes de morir.
A lo largo de siete temas incorpora tintes de rock, pop, jazz, música electrónica y sonidos experimentales.
Su trabajo lo llevó a vender más de 130 millones de copias, obteniendo nueve discos de platino, el mayor reconocimiento en ventas que otorga la industria musical, y 11 de oro en Reino Unido. A estos se suman cinco más de platino y nueve de oro en Estados Unidos.
Sus alter egos
Uno de los rasgos más distintivos de David Bowie fue la creación de alter egos a lo largo de su carrera, que funcionaron como extensiones conceptuales de su música y su visión artística.
Figuras como “Major Tom”, un astronauta que surgió en 1969 en el disco “Space Oddity”, y regresó en 1980 con “Ashes to Ashes”, “Ziggy Stardust”, el andrógino mensajero del espacio; “Aladdin Sane”, reflejo de la fama y la fragmentación mental, que marcó la estética del disco del mismo nombre lanzado en 1973.
“Halloween Jack”, un pelirrojo con un ojo parchado que apareció en el disco y la gira de “Diamond Dogs” de 1974, o “The Thin White Duke”, que surge a raíz de su actuación en la película “El hombre que cayó a la Tierra”.
Estos personajes fungieron como construcciones narrativas que le daban profundidad a sus discos y presentaciones, convirtiendo cada etapa de su carrera en una obra performática completa.
Su último alter ego fue conocido como “El profeta ciego”, un hombre con los ojos vendados, que aparece en el video de “Blackstar”, su último trabajo antes de fallecer, y que pasó a la historia como una especie de despedida.
Una estrella en el cine
A la par de su carrera musical, David Bowie desarrolló una destacada trayectoria en el cine. Participó en películas consideradas de culto, como “El hombre que cayó a la Tierra” (1976), donde interpretó a un extraterrestre.
O “Labyrinth” (1986), una historia sobre una joven que busca a su hermano en un reino fantástico dominado por el malvado “Jareth”, “Rey de los Duendes”, un papel antagónico a cargo de Bowie.
En los 90 continuó su paso por el séptimo arte, dando vida a Andy Warhol en la cinta “Basquiat” de 1996, que retrata la vida del artista neoyorquino Michel Basquiat.
En el 2006 colaboró con el cineasta Christopher Nolan en “El gran truco”, donde dio vida al inventor “Nikola Tesla”.
Abrirá su casa al público
A finales del próximo año la casa donde creció David Bowie será abierta al público. Ubicada en el número 4 de Plaistow Grove, en el municipio de Bromley, al sur de Londres, fue su hogar desde los ocho años hasta sus 20, cuando ya ejercía como músico.
El inmueble servirá para impartir talleres a los jóvenes, según se informó en la cuenta oficial de Instagram del cantante.
