Desde hace décadas, El Cascanueces es una ventana no solo a la Navidad, sino a la ensoñación que todos los niños tienen durante esta época, llena de magia e ilusión en buena parte del mundo.
Sin embargo, como todas las cosas en la vida tiene qué evolucionar, y para hacerlo, el coreógrafo Diego Vázquez, director artístico de la compañía Laleget Danza, reimagina el clásico incorporando no solo técnicas contemporáneas, también temas de actualidad.
“La primera parte es una historia alterna que ocurre en la en la juguetería mágica de Drosselmeyer. En este multiverso, Drosselmeyer no es el tío Fritz que tiene unos juguetes mágicos, sino que es una especie de padrino que tiene una juguetería con juguetes mágicos.
“Eso me resolvía mucho la cuestión del número de personajes o el número de bailarines en escena. Y a partir de ahí, bueno, pues emergen un montón de oportunidades donde los muñecos mágicos que son cascanueces, hada y caballero, cuando cobran vida en lugar de bailar ballet, bailan hip-hop. Y entonces le enseñan a bailar hip-hop a María”, señala Vázquez, en entrevista exclusiva para El Heraldo de México.
La versión alterna que se presenta en El Otro Cascanueces de Vázquez nació en 2010 con un pequeño ballet de cámara con 11 integrantes, lo que le propuso al creador un desafío por sí mismo.
“El reto de hacer un Cascanueces con 11 personas, me llevaba a hacer ver una versión alternativa, e intenté hacer una historia dentro de otra historia, donde parte de todo lo que nosotros conocemos ocurre en el sueño de María”, recuerda.
Pero la reestructura de la obra clásica de Ernest T. A. Hoffman no solo lo llevó a plantear temas de estilo, también llevó al coreógrafo a repensar las ideas integradas en el original y revertir ciertas injusticias.
“Recientemente caí en cuenta que en la historia de E.T.A. Hoffman dice que Drosselmeyer viaja por España, por Rusia, por China y nunca dice bien a qué países del mundo árabe viaja, sino que engloba todo como Arabia, como si todo el mundo árabe fuera un solo país”, explica.
La riqueza del mundo árabe, sin embargo, es amplia. Y es que a pesar de estar concentrada en la Península Arábiga, sus pueblos, la mayoría nómada, cuentan con tradiciones y expresiones distintas.
“Eso me hablaba mucho de cómo el eurocentrismo sí puede dividir países como China, España, Rusia, pero no al mundo árabe. Para los sionistas todos son árabes, no importa de dónde vengan, no importa si son de Jordania, de Arabia Saudita o de Palestina.
“Entonces yo dije: ‘eso no debe ser’. Cuando Drosselmeyer vaya a un país, tenemos que saber a qué país fue. Y en mi historia va a Palestina y la Danza del café es la danza de un pescador de Gaza y es un homenaje a la gente y a los pescadores de Gaza”, detalla.
El Otro Cascanueces se presenta este fin de semana en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes, ubicado en Río Churubusco, en la colonia Country Club. El costo de la entrada es de 250 pesos.