Cultura

«Dualidad creativa y visión crítica»: Juan O’Gorman

Publicado por
Héctor García

En el marco del 120 aniversario del nacimiento de Juan O’Gorman (1905–2025), el arquitecto Felipe Leal presenta “Conversaciones con Juan O’Gorman. Sus vociferaciones”, un libro editado por El Colegio Nacional que recupera la entrevista que le realizó en 1977, cuando él era un estudiante de 21 años y el célebre creador rondaba los 76. La obra fue presentada en la 39 Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

“Tuve la fortuna de entrevistarlo cuando yo apenas comenzaba mis estudios; siempre lo admiré profundamente”, recuerda Leal, quien registró la conversación palabra por palabra durante la visita a la residencia de San Ángel Inn que el propio O’Gorman había diseñado en 1932.

“Lo apunté tal cual hablaba; es totalmente fiel. Yo iba escribiendo mientras él respondía”, añade.

La conversación revela la dualidad que marcó la obra de O’Gorman: su etapa funcionalista, visible en la Casa Estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo, y su posterior giro hacia la arquitectura orgánica, representada por la Casa Cueva del Pedregal.

“Era un hombre que tenía esta dualidad entre pintor y arquitecto, entre lo moderno y lo orgánico. Fue un personaje completo, con muchas virtudes, pero muy complejo”, señala Leal, quien subraya que esta tensión permite dimensionar la amplitud del creador.

También destaca la relevancia de su trabajo muralístico, en particular la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria, donde O’Gorman creó “el mural más grande del país, armado con piedras minerales de todo México, para que nunca se decolore”.

Leal recuerda cómo el artista emitió juicios contundentes sobre sus contemporáneos.

“Sobre Diego Rivera siempre hizo lo que se le pegó la gana, aunque también reconoció que ‘a Rivera sí debo reconocerle que era un gran pintor que me enseñó trazos’; sobre Siqueiros dijo que nunca se llevaron bien, que no quería nada de Siqueiros; mientras que de Orozco se reconoció su obra: ‘El gran pintor es Orozco, la fuerza humana que está ahí es sorprendente’”, cuenta.

Para Leal, estas afirmaciones retratan su carácter directo: “Así era él: nadie tenía el valor de decir esas cosas”.

Más allá del arte, O’Gorman expresó preocupaciones que hoy resultan especialmente vigentes: “fue de las primeras personas que habló del cambio climático, de la destrucción del planeta y de la contaminación que iba a terminar en los mares. También advertía sobre conflictos sociales, guerras y autoritarismos. Veía una involución en el mundo. Muchas de las crisis actuales él ya las vislumbraba desde los años setenta”.

Esa lucidez, unida a problemas personales y de salud, lo condujo a una profunda desilusión:

“Estaba tan convencido de que ya no había remedio para muchas cosas que decidió quitarse la vida”.

Al final, Leal recuerda que la entrevista nació como una tarea universitaria:

“Mi maestro, Carlos González Lobo, nos dejó como tarea investigar la arquitectura funcionalista de O’Gorman. Yo me lo tomé muy en serio. Lo busqué y me recibió con su ropa de trabajo, un overol color crema, porque terminando la entrevista se iba al Castillo de Chapultepec a continuar los murales del Museo Nacional de Historia”.

Durante años creyó haber perdido los apuntes escritos a mano, único registro de la conversación, pues nunca la grabó.

“No encontraba las notas y sentía una angustia horrible. La tenía en la memoria, pero ¿dónde estaban los apuntes de esa conversación? Por fortuna, aparecieron”, recuerda.

Al abordar el suicidio del artista, Leal no evade la crudeza del hecho ni su relación con su temperamento:

“Fue funcional hasta para suicidarse”.

“O’Gorman decide un día quitarse la vida cuando ya era mayor, y lo anuncia. Su método fue tan extremo como calculado: molió todas las medicinas de la casa, las bebió, se colgó de un árbol en el jardín y además se disparó. No había forma de fallar”, cuenta.

Así, la publicación de “Conversaciones con Juan O’Gorman” recupera no solo una entrevista, sino la voz directa de un creador fiel a sí mismo “hasta las últimas consecuencias”.

“O’Gorman no solo nos dejó obras emblemáticas; nos dejó un pensamiento que abre preguntas sobre la complejidad del mundo contemporáneo. Medio siglo después, la lucidez, contradicción y radicalidad de Juan O’Gorman siguen interpelando con una fuerza intacta”, concluye.

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Héctor García