El Departamento de Estado de Estados Unidos actualizó una alerta de salud y viaje para sus ciudadanos que planeen visitar México, señalando que pequeñas farmacias no afiliadas a cadenas comerciales en zonas turísticas y regiones fronterizas ofrecen medicamentos, como oxicodona, Adderall o Xanax, que a menudo están falsificados y pueden contener dosis letales de fentanilo u otras sustancias tóxicas.
Una investigación de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) reveló que el 68% de 40 farmacias examinadas vendían oxicodona, Xanax o Adderall sin receta, y en 27% de los casos se trataba de falsificaciones.
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El diario Los Ángeles Times confirmó hallazgos similares: diversas pastillas etiquetadas como legales resultaron contener fentanilo, metanfetamina o incluso heroína. En algunas zonas turísticas como Cabo San Lucas, Tijuana y Playa del Carmen, más del 50% de los analgésicos probados eran falsos
El problema es grave: los productos lucen auténticos, se venden a turistas y son anunciados en redes sociales. A diferencia de otros riesgos conocidos, aquí el peligro no está en transacciones callejeras, sino en establecimientos que se presentan como legítimos, incluyendo algunas farmacias de cadena regionales donde también se encontraron frascos sellados contaminados.
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Aunque el gobierno mexicano ha intervenido, la Secretaría de Marina clausuró 23 farmacias en Cancún, Playa del Carmen y Tulum tras inspeccionar 55 establecimientos, las autoridades sanitarias del país aún no han vinculado directamente esos locales a cárteles ni explicado completamente su cadena de suministro.
Especialistas como Chelsea Shover, profesora de la UCLA, califican el fenómeno como un “riesgo de sobredosis grave”: quien cree comprar una cantidad conocida de un opioide menos potente podría estar ingiriendo una droga peligrosa y desconocida en su dosis real.