Los hermanos Erik y Lyle Menéndez, condenados por el asesinato de sus padres en 1989, serán evaluados esta semana por la Junta de Libertad Condicional de California, tras haber pasado casi tres décadas en prisión.
En 1996 fueron sentenciados a cadena perpetua sin libertad condicional, pero en mayo de 2025 un juez redujo la pena, otorgándoles la posibilidad de ser liberados.
La junta analizará su conducta en prisión, el grado de remordimiento y el riesgo social que representan. En caso de recomendación positiva, la decisión final recaerá en el gobernador Gavin Newsom, quien podrá aprobar o rechazar su libertad.
Este proceso es considerado el mayor avance legal de los Menéndez desde su condena, reavivando la atención mediática impulsada por documentales y series recientes. Los hermanos han defendido que actuaron por años de abusos de su padre, mientras la fiscalía sostiene que lo hicieron por la herencia millonaria.
Las audiencias se llevarán a cabo por videoconferencia desde la prisión de San Diego, con Erik siendo evaluado primero y Lyle después.
