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La verdad sea dicha

Publicado por
José Cárdenas

Hace casi dos semanas ocurrió el desastre de Culiacán. Desde entonces no ha habido alguien que hable de otra cosa.

 

¡Qué desastre!, es la frase que lo resume todo.

 

Fiasco, acto fallido, error garrafal, y por encima de todo, ignorancia, incapacidad o negligencia, porque bien a bien no sabemos lo que sucedió. 

 

O, mejor dicho, no sabemos porqué sucedió lo que todos vimos y conocimos.

 

Y es tan grande el vacío de información, o peor, la desinformación de lo ocurrido, como para exigir al presidente de la República una explicación completa, una bitácora, minuto a minuto, algún día de esta semana. Cuanto más pronto, mejor.

 

Pero lo notable de esta exigencia de veracidad, es que se origina en un reconocimiento: si el presidente necesita decir la verdad mañana, es porque no la dijo ayer. 

 

Es decir, el gobierno nos ha mentido y enredado desde el principio y fue necesaria la presión de las “benditas redes sociales” y los “malditos medios de comunicación”, para reconocer dos cosas, tan peligrosas una como la otra.

 

Lo primero, No saben lo que hacen.

 

Lo segundo, no saben comunicar lo que hacen mal. 

 

EL MONJE INQUIETO: ¿Será necesario reconocer públicamente que la mendacidad, la insuficiencia y la chambonada deben tener consecuencias por la fallida estrategia y los fallidos estrategas? ¿Vamos a esperar muy tranquilinos el próximo “culiacanazo”, “michoacanazo”. “guanajuatazo” o “tepitazo?

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Publicado por
José Cárdenas