Martes , Septiembre 19 2017
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El precio de la vida. Por Rodrigo Navarro

Rodrigo Navarro

 

 

 

 

Hace dos años hicimos por encargo de la Iniciativa para el Turismo en el Arrecife Mesoamericano (MARTI) un programa de TV sobre el turismo sustentable al norte de Quintana Roo. Nuestro estado recibe 14 millones de turistas cada año, el 40% de lo que recibimos en el país (35 millones). Nuestra vocación es eminentemente turística.

 

Estuvimos en un hotel Grand Turismo de estos que abundan en la Rivera Maya que recibe 4 mil turistas de un jalón, 4 hoteles de la misma cadena en el mismo terreno. Estuvimos en Cozumel en el programa de pesca y consumo para controlar al pez león, especie exótica invasora. Se convirtió, por parte de la cooperativa pesquera y la comunidad, una amenaza en una oportunidad. También en el tour de una empresa ejidal de ecoturismo Maya Ka´an (fondeada por MARTI), en Muyil zona arqueológica y los canales de flotación en la Reserva de la Biósfera de Sian Ka´an.

El primer día estuvimos entrevistando a personal del hotel Gran Turismo y todo incluido que realiza, gracias a un programa asociado con MARTI, buenas prácticas ambientales. Le pregunté al directivo de la cadena que había venido de España ex profeso para la entrevista, si no era un sin sentido hablar de prácticas ecológicas y hacer turismo masivo.

 

Para esa tarde se incorporó al equipo por parte de MARTI Carol Goldstein quien recién se había incorporado a la iniciativa y venía de otra empresa, Rain Forest. Me pidió ser más contrastante para ser más crítico. Este tipo de empresas (Marti, Rain Forest, STI, etc.) viven de hacer estas alianzas con las empresas turísticas.

 

Nuestra conclusión después de contrastar las tres experiencias durante tres días: lo que ofrecía el hotel; esnorquelear en el arrecife de Cozumel en Colombia bajo un precioso arrecife de tan solo 6 mt. de profundidad, lleno de vida y comer pez león en el restaurante de la cooperativa pesquera (los fondos para este programa vinieron de MARTI); conocer las ruinas arqueológicas de Muyil, sus senderos en la selva, flotar en sus canales y comer un delicioso pescado recién sacado del mar en un restaurante ejidal, fue que estas dos últimas habían sido de calle las mejores experiencias aunque cuestan la décima parte que hospedarte en un hotel.

 

La comida es lo principal: es más sana, se empuja el mercado local y no se trata de salmón, ni pescado basa, ni comida española traída por importadores y una alta huella de carbono. El programa nunca fue transmitido y Carol renunció varios días después. También cuenta el turismo masivo contra el turismo de bajo perfil e impacto, llamado ecológico.

 

Estos días participamos en un taller Valoración de Servicios Ecosistémicos impartido por la agencia alemana de cooperación  GIZ, la CONANP, la Secretaria de Medio Ambiente Estatal e invitados por el ayuntamiento de Isla Cozumel.

Los servicios ecosistémicos son los procesos ecológicos de ecosistemas naturales que nos suministran una gran cantidad de servicios gratuitos de gran importancia: agua, oxígeno, comida pero también polinización, defensa de las costas contra huracanes y otros fenómenos extremos; control de parásitos y vectores de enfermedades, mantenimiento y conservación del acervo genético de las poblaciones, etc., etc.

 

En este mundo en que todo lo tasamos en metálico se le ha puesto precio a todos estos servicios, no para venderlos o pagar por el deterioro que la actividad humana ocasiona, sino para hacer conciencia de su importancia  e infinito valor.

En este espacio de Comunicar para Conservar que cada semana alberga generosamente Pepe Cárdenas hemos sostenido que nada paga la calidad de vida y que al deteriorarla cuesta muy caro remediar y la mayoría de las veces no se logra. Como diría el Capitán Cousteau nos acostumbramos a la degradación física y moral del entorno y se nos hace “natural”.

 

Hemos escrito miles de veces, en Cozumel tenemos calidad de vida pero también innumerables amenazas para esta: el turismo masivo, la basura, las aguas negras, el vertido de petróleo por grandes cruceros, la pérdida de hábitat, el plástico en el océano, etc.

Como recientemente recuerda Rubén Arvizu Director para América Latina de Ocean Futures, la fundación de Jean Michel Cousteau el hijo del famoso Capitán, en un artículo en Infolliteras el dicho del famoso inventor y explorador subacuático: “la codicia es tal vez el mayor pecado humano, ya que de ahí se originan innumerables males y tragedias”, hablando del derrame petrolero Exxon-Valdéz en Alaska en 1989 que derramó 257 mil barriles de petróleo. El mayor desastre por derrame hasta el Ixtoc y posteriormente British Petroleum en el Golfo de México. Importa la ganancia inmediata, nunca las consecuencias.

 

Antier se entregó el certificado de UNESCO, El Hombre de la Biósfera (MAB) a nuestra isla reconocimiento al manejo sustentable de la isla, al menos en el papel. Y para ser justos hay que reconocer se ha detenido en nuestra isla el insaciable desarrollo que presenta el resto del estado.

 

Algunos de sus atributos para este nombramiento es que tiene 5 Áreas Naturales Protegidas (3 estatales, 2 federales), 30 especies y subespecies endémicas, más de 300 especies de aves; importantes humedales protegidos por el convenio RAMSAR. Tenemos herramientas para el ordenamiento ecológico y territorial para usos y destinos. Se pretende que el desarrollo turístico sea acorde y en respeto a la biodiversidad.

 

Nuestros ecosistemas están en buen estado de conservación: los arrecifes, la duna costera, los tasistales, los humedales, la selva y eso nos permite una alta tasa de diversidad. Pero sobre todo nos otorga a los cozumeleños calidad de vida. Este nombramiento tiene como destinatario la gente. Es por ello que los funcionarios que la recibieron tienen un gran compromiso, muchos de ellos estuvieron en el taller de valoración de Servicios ecosistémicos y conocen su gran responsabilidad, Sobre todo el año que entra que se revisa el Programa de Ordenamiento Ecológico Local, POEL.

 

Muchos de quienes participamos en el taller de valoración estaremos en la revisión del POEL. Ahí veremos en la práctica que clase de isla, de calidad de vida queremos heredarle a las generaciones futuras.

 

Es más importante la participación y responsabilidad de la gente que es usuaria de estos servicios ecosistémicos para conservarlos. Hay que defender y denunciar su mal uso y aprovechamiento. Los servicios ecosistémicos nos dan como resultado este paraíso al que llamamos Cozumel. Su calidad de vida y su diversidad cultural. Es un reconocimiento de todos y para todos. El destinatario del MAB Cozumel es usted querido lector.

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