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Estamos todos en el mismo barco

RODRIGO NAVARRO 5Rodrigo Navarro

 

 
El océano es el gran unificador, la única esperanza del ser humano. Hoy día como nunca antes, el viejo dicho tiene un significado literal: Estamos todos en el mismo barco, Cousteau ante la asamblea general de la ONU en 1992.
Jacques Yves Cousteau fue designado embajador de la ONU para los océanos. Y como tal asistió a la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. Ahí donde comenzó la comunidad global a tomar decisiones para disminuir su efecto sobre el planeta, los temas: Desarrollo, Cambio Climático y Biodiversidad.
El Capitán era muy escéptico de lo que la ONU podría lograr me confió alguna vez, en nuestras pláticas de las tardes entre eventos cuando acude al Cozumel Scuba Fest cada diciembre, su hijo Jean Michelle.

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“Si lo pienso con mi cerebro, con lógica soy pesimista no veo futuro para la humanidad, pero si escucho a mi corazón y mi fe (aún tengo fe en la humanidad), me vuelvo muy optimista”, le dijo a Jean Michel y también lo expresó en público en innumerables ocasiones.
Al igual que lo dicho por Jane Goodall la semana pasada, su gran preocupación era el aumento de la población. A su nieto Phillipe, hijo del hermano de Jean Michel del mismo nombre fallecido en un trágico accidente de avión, le decía que las mujeres son la clave para solucionar la situación. Si las impulsamos y las educamos el promedio de nacimientos bajará y harán del mundo un mejor lugar.
Las mujeres educadas son mejores al planear la familia, son muy conscientes de las oportunidades de empleo, de educación, de salud para ellas y sus hijos. De aquel entonces al día de hoy la población aumentó de 5,6 mil millones a 7,39 en este 2016 más los que se aumenten esta semana.
“Durante los años que he vivido la población del planeta se ha triplicado, estamos en una fase de crecimiento exponencial y vamos a requerir de demasiados recursos naturales”, expresó en la reunión plenaria del organismo en el Cairo, Egipto en septiembre de 1994.

“Las reuniones de Cambio Climático han sido más llamativas y más urgentes es por ello que vamos en la COP22 este diciembre. Sin embargo para el Convenio sobre Biodiversidad será la reunión COP13 a pesar que arrancaron juntas en Río en 1992”, comentó el Dr. Carlos Galindo Director de Comunicación de la Ciencia en CONABIO.

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COP significa conferencia de las partes, es decir, las partes involucradas. Los signatarios de cierto acuerdo, para desarrollo, Cambio Climático o para Biodiversidad.
Ayer invitados por Carlos acudimos al Planetario de Cancún para presentar junto a Nélida Barajas de SEMARNAT, Coordinadora de Asuntos Internacionales de COP13, Vicente Ferreyra Acosta de Sustentur. Gracias a Karla Peregrina del Planetario de Cancún por acoger el evento.

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Nélida presentó la COP13, sus metas y los objetivos a tratar de lograr en esta reunión. Carlos el papel de CONABIO en nuestro país para el uso y conservación de la biodiversidad, su papel en COP13: el manejo de un pabellón informativo con actividades abiertas para todo público en el Centro de Convenciones.
Vicente en lo que es su área de conocimiento el integrar a actividades productivas como el turismo, actividad primaria en nuestro estado, abre ventanas de oportunidades para un mejor futuro. A mí me toco atacar el tema desde el punto de vista de los medios de comunicación, ¿Por qué debemos los diferentes sectores unir esfuerzos para comunicar el uso sustentable, el conocimiento y conservación de la biodiversidad?
La Comisión Nacional para Uso e Investigación de la Biodiversidad, CONABIO coordinara los contenidos de la reunión a celebrase en Cancún del 4 al 17 de Diciembre próximos. Los días 2 y 3 habrá una reunión de alto nivel con los ministros. No solamente los de medio ambiente como ocurre con Cambio Climático, sino también de Agricultura, Pesca, Turismo y Forestales para integrar a los sectores productivos a llegar a las metas acordadas en Aichi para cumplir con el convenio: el uso sustentable de la biodiversidad, su conservación y el reparto equitativo de los beneficios generados para vivir en armonía con la naturaleza.

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Nosotros somos parte de esa biodiversidad y actores principales aunque nuestro papel no es muy positivo que digamos. Estamos afectando la vida en el planeta, los ecosistemas y sus componentes con nuestras acciones debido a la contaminación, la sobre explotación de recursos, la fragmentación y degradación de ecosistemas y hábitats, la introducción de especies exóticas y el cambio climático que aunque es un fenómeno natural el que aventamos gases de efecto invernadero especialmente al producir energía (gasolinas y electricidad) a la atmósfera aceleró sus efectos.
Está en nosotros y en nuestros patrones y hábitos de consumo en cambiar esto. En realizar mejores prácticas hacia el ambiente: uso de transporte no contaminante, ahorro de energía, de agua, separar pero sobre todo no producir basura, especialmente plásticos.

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Ayer le decía a los medios de comunicación que acudieron que ya hay por cada organismo de plancton en el océano cinco confetis de plástico (Paula Sobral 2011) y para el 2030 habrá más plástico en el océano que peces (Fund. Ellen MacArthur, 2015).
Recibimos de la biodiversidad alimentos, medicinas, agua, aire y servicios ambientales como la protección que nos brindó el arrecife coralino durante los huracanes Emily y Wilma en el 2003 y a pesar que detuvo el 90% de su potencia causaron 4 mmdd en daños. El tiempo ha jugado un importante papel en moldear la biodiversidad ya que esta es resultado de millones de años de evolución biológica.

Si seguimos dañando al planeta no vamos a acabar con la vida. Tan solo degradaremos a lo más ínfimo nuestra calidad de vida y nos llevaremos entre las patas al 30% de las especies vivas del planeta. A los más desvalidos: a los niños, ancianos y los pobres. Dependemos del esfuerzo de cada uno de nosotros para que esto no suceda.

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Como apuntaba el Capitán Cousteau: nos daremos cuenta que la vida es menos agradable pero al descubrir que la desolación no es la muerte, que podemos sobrevivir, nos acostumbraremos al fin adaptándonos a una calidad de vida más baja.
Para proteger lo que amamos, decía el Capitán Cousteau, debemos conocerlo para amarlo.

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