El Niño 2026 podría ser el más intenso en décadas

por José Cárdenas
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La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) emitió una advertencia formal este viernes: el fenómeno climático conocido como El Niño podría posicionarse en 2026 como uno de los más intensos desde que existen registros, con consecuencias que alcanzarían diversas regiones del planeta.

De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de la NOAA, con sede en Miami, las probabilidades de que el fenómeno alcance la categoría de «muy fuerte» entre octubre y diciembre de este año ascienden al 81 por ciento. Además, el organismo calcula en un 97 por ciento la posibilidad de que el evento se prolongue hasta la primavera de 2027, lo que lo convertiría en uno de los episodios más extensos y poderosos de los que se tenga memoria desde 1950.

El Niño se origina por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Los científicos de la NOAA indican que las temperaturas marinas en esa zona podrían superar en más de dos grados centígrados el promedio histórico registrado. Formalmente, el fenómeno se declara activo cuando esa anomalía térmica se sostiene al menos medio grado por encima de la media durante varios meses consecutivos.

Las proyecciones apuntan a que el calentamiento vendrá acompañado de vientos del oeste más intensos y un aumento en la cizalladura vertical del viento, factores que alteran de forma significativa los patrones de circulación atmosférica a escala global.

En cuanto a los efectos previstos, la agencia anticipa condiciones más secas e inviernos más cálidos de lo habitual en amplias zonas del territorio estadounidense. En contraste, el sur de ese país podría experimentar precipitaciones por encima de lo normal, con riesgo de inundaciones. En el ámbito de los fenómenos meterológicos extremos, la NOAA advierte que la configuración del fenómeno favorecería una mayor formación de ciclones tropicales en el Pacífico, mientras que reduciría la actividad de huracanes en el Atlántico.

En materia de huracanes, esta proyección ya tuvo repercusiones concretas: la Universidad Estatal de Colorado redujo recientemente su estimación para la temporada atlántica a nueve tormentas con nombre, cifra inferior al promedio histórico y sensiblemente menor a las 13 previstas en un primer pronóstico.

Organismos internacionales también han alertado sobre los posibles impactos más allá de Norteamérica: el fortalecimiento de El Niño podría intensificar olas de calor, modificar los regímenes de lluvias y provocar episodios de sequía e inundaciones en distintas regiones de América Latina, África y Asia a lo largo de los próximos meses.

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