Johnny Bravo; de proyecto escolar a ícono de los 90

por Héctor García
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La historia de Johnny Bravo es fascinante porque nació como un proyecto escolar de un estudiante universitario y terminó convirtiéndose en uno de los pilares que definió la identidad de Cartoon Network en los años 90.

Detrás de su copete rubio, sus gafas de sol y sus poses de fisicoculturista hay una evolución creativa muy interesante.

El origen: Un proyecto de tesis

El creador de la serie, Van Partible, era un joven de origen filipino que estudiaba Animación en la Universidad Loyola Marymount en Los Ángeles. Para su proyecto de graduación en 1993, creó un cortometraje animado llamado Mess O’ Blues.

Este corto no era exactamente sobre Johnny, sino sobre un imitador de Elvis Presley que trabajaba en un club nocturno. El personaje ya tenía el cabello negro con un gran copete, las gafas oscuras y una actitud similar, pero el enfoque era más musical.

El golpe de suerte con Cartoon Network

El profesor de animación de Partible quedó tan impresionado con el corto que se lo mostró a un ejecutivo de Hanna-Barbera (estudio que en ese momento pertenecía a Turner y producía contenido para el naciente canal Cartoon Network).

El estudio estaba buscando ideas frescas para un programa llamado What a Cartoon!, el cual servía como incubadora de nuevos talentos (de ahí salieron también El laboratorio de Dexter, Las Chicas Superpoderosas y Coraje, el perro cobarde). Le pidieron a Partible que desarrollara el concepto, y ahí fue donde el imitador de Elvis se transformó en el Johnny Bravo rubio y musculoso que conocemos.

¿En quién se inspiraron para crearlo?

Johnny Bravo es una amalgama de varias figuras de la cultura pop y de la vida real:

  • Elvis Presley: De él heredó el peinado, la voz profunda (interpretada magistralmente en inglés por Jeff Bennett) y sus famosas frases como «Uh-huh» o «Thank you very much».

  • James Dean: El arquetipo de «chico rudo» de los años 50 con camiseta ajustada y jeans.

  • Michael Jackson: Los icónicos e hiperactivos movimientos de manos y los latigazos de Johnny al posar estaban directamente inspirados en los videos musicales de Jackson.

  • El nombre: «Johnny Bravo» no salió de la nada. Es el nombre de un alter ego que adopta el personaje de Greg Brady en un famoso episodio de la comedia de televisión de los años 70 The Brady Bunch.

La verdadera esencia: El «Antigalán»

Aunque Johnny parecía el clásico estereotipo de macho alfa presumido, los guionistas tenían una regla de oro que hacía que el show funcionara y no cayera mal: Johnny siempre tenía que perder al final.

El concepto real de la caricatura era una sátira. Johnny se creía el regalo de Dios para las mujeres, pero en realidad era completamente ingenuo, vivía con su mamá, su mejor amiga era una niña de 10 años (Suzy) y su arrogancia siempre lo llevaba a ser rechazado, golpeado o humillado por las chicas a las que intentaba conquistar. Era un mensaje cómico de que los músculos y el ego no te llevan a ningún lado si no tienes sustancia.

Un semillero de genios de la animación

Un dato extra de su historia es que la producción de Johnny Bravo sirvió de escuela para varios creativos que marcarían la televisión más adelante. En los guiones y la animación de las primeras temporadas trabajaron jóvenes que en ese momento nadie conocía:

  • Seth MacFarlane: Quien años más tarde crearía Padre de Familia (Family Guy). De hecho, el estilo de humor rápido y algunas secuencias musicales de Johnny Bravo influyeron en su trabajo posterior.

  • Butch Hartman: Creador de Los Padrinos Mágicos.

  • Craig McCracken: Creador de Las Chicas Superpoderosas.

El show se estrenó oficialmente como serie independiente en julio de 1997 y se mantuvo al aire durante cuatro temporadas, convirtiéndose en un clásico absoluto de la animación de los noventa.

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