Lucha Underground no era solo un programa de lucha libre; era una serie de televisión de acción y drama donde el ring era el escenario principal. Se emitió entre 2014 y 2018 (durante cuatro temporadas) a través de El Rey Network en Estados Unidos y Unimas en México, y fue producida por figuras de la talla del reconocido productor de Hollywood Mark Burnett (Survivor, The Voice) y el director de cine Robert Rodriguez (Sin City, Del Crepúsculo al Amanecer).
En Lucha Underground, el personaje de Pentagón Jr. (más tarde conocido allí como Pentagón Dark y ahora solo como Penta) no solo fue la máxima figura de la empresa, sino que marcó un antes y un después en su carrera, convirtiéndolo en un fenómeno internacional.
Al principio, Pentagón Jr. comenzó como un rudo agresivo pero sin un rumbo claro, hasta que adoptó una faceta sádica y oscura. Empezó a proclamar que luchaba para complacer a un «Maestro» misterioso.
Su misión era simple y brutal: ganar sus luchas y, al terminar, romperle el brazo a sus rivales usando una palanca al brazo (Fujiwara Armbar) como un «sacrificio» para su mentor. Esto lo llevó a una sangrienta rivalidad con el comentarista y leyenda de la lucha, Vampiro Canadiense, que culminó en la famosa lucha extrema de Última Lucha 1, donde se reveló que el propio Vampiro era el Maestro que lo estaba poniendo a prueba.
El «Templo» de Boyle Heights no solo fue el escenario de una función de lucha libre; se convirtió en un auténtico coliseo romano donde el pasado y el futuro colisionaron sin piedad.
En el marco de Última Lucha (Temporada 1), el legendario Vampiro Canadiense salió de su retiro para enfrentar a la fuerza destructiva del momento: Pentagón Jr., en un brutal combate de «Cero Miedo» (No Disqualification Match) que ya quedó grabado con letras de sangre en la historia del pancracio internacional.
Lo que comenzó como una rivalidad psicológica escaló rápidamente a niveles de violencia pocas veces vistos en la televisión moderna, dejando al público asistente en un estado de absoluto fervor y crudeza.
Desde el silbatazo inicial, la estrategia quedó de lado para dar paso a la barbarie. Pentagón Jr. hizo gala de su juventud y brutalidad, dominando los primeros minutos con sillazos implacables que hicieron eco en las paredes del Templo. La acción no tardó en trasladarse a las gradas, donde la fanaticada atestiguó la resistencia de un Vampiro que parecía impulsado por fuerzas de ultratumba.
El clímax de la violencia física llegó cuando el ring se tiñó de plata y rojo. El Vampiro Canadiense vació una bolsa con miles de tachuelas sobre la lona; sin embargo, el destino le jugaría en contra al ser él mismo quien cayó de espaldas sobre la superficie punzante. Aprovechando el desconcierto, el «Cero Miedo» destrozó tubos de luz fluorescente en la frente del veterano, provocando una hemorragia que cubrió el rostro del Vampiro en una postal dantesca.
Con la máscara rasgada y el orgullo herido, el canadiense respondió con la misma moneda, rompiendo lámparas en la cabeza de Pentagón, equilibrando una balanza donde el dolor ya no importaba.
Cuando parecía que los cuerpos no darían para más, el Vampiro introdujo el elemento definitivo al cuadrilátero: una mesa. En un acto de pura locura, le prendió fuego.
El Templo contuvo el aliento. En un rápido contraataque y tras un golpe bajo, Pentagón Jr. revirtió la situación con un brutal azotón, estrellando de lleno al Vampiro contra la mesa en llamas. El fuego envolvió el cuerpo de la leyenda por segundos antes de que fuera auxiliado por el extintor en el ringside. Con el conteo de tres, el réferi decretó la victoria para el enmascarado mexicano.
Fiel a su sádica costumbre de la temporada, Pentagón Jr. procedió a cumplir los deseos de su misterioso «Maestro» y le rompió el brazo al Vampiro tras la lucha. Fue en ese momento de agonía cuando la historia dio un giro argumental digno de una película de culto.
Con el micrófono en la mano, Pentagón exigió la presencia de su mentor. Ensangrentado, de pie y con una sonrisa macabra, el propio Vampiro tomó el micrófono para revelarse como el Maestro de Pentagón Jr. El veterano no buscaba destruir al joven gladiador; buscaba llevarlo al límite del dolor y la locura para demostrar que finalmente estaba listo para heredar el verdadero «Cero Miedo».
El combate no solo consolidó a Pentagón Jr. como una superestrella de calibre mundial y cara de la franquicia, sino que redefinió los límites de la narrativa en la lucha libre profesional, uniendo el misticismo, la violencia extrema y el arte cinematográfico en una sola noche inolvidable.
Tras aceptar a Vampiro como su mentor, Pentagón se volvió aún más peligroso. Sin embargo, la relación fue destructiva. Tras ser brutalmente derrotado por el campeón Mil Muertes y luego por Matanza Cueto (el monstruoso hermano de Dario Cueto), Pentagón sintió que su maestro le había fallado.
Pentagón renegó de Vampiro, lo atacó y se autoproclamó como un ser que ya no necesitaba a nadie. De las cenizas de esa frustración nació Pentagón Dark, una versión mucho más oscura, con pintura corporal negra y una actitud completamente implacable. En la Temporada 3, finalmente logró su venganza máxima al derrotar a Prince Puma (Ricochet) en Última Lucha Tres para coronarse por primera vez como Campeón de Lucha Underground.
Para la última temporada, Pentagón Dark ya era el técnico (babyface) más querido por los aficionados, a pesar de seguir siendo un antihéroe violento. La gente coreaba el «Cero Miedo» al unísono.
Defendió el campeonato en luchas memorables contra rivales como Cage, la leyenda de la ECW Rob Van Dam, e incluso retuvo el título en una brutal lucha de apuestas de «Máscara contra Cabellera» contra el líder del culto, Marty «The Moth» Martinez. Aunque perdería y recuperaría el oro en esa última etapa, Pentagón cerró la serie consolidado como la cara indiscutible de la franquicia.
