La presidenta Claudia Sheinbaum exigió este jueves 30 de abril pruebas contundentes ante la solicitud de extradición formulada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Durante la conferencia matutina, la mandataria señaló que «si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones es político», y enfatizó que en territorio mexicano se requiere sustento legal sólido para proceder con cualquier orden de aprehensión.
La solicitud de extradición, presentada el pasado 29 de abril por el Distrito Sur de Nueva York, incluye cargos contra 10 ciudadanos mexicanos, entre ellos Rocha Moya, el senador por Sinaloa Enrique Inzunza Cázarez y el alcalde de Culiacán, acusados de delitos relacionados con tráfico de drogas y armas vinculados al Cártel de Sinaloa, específicamente a la facción de «Los Chapitos». El documento, publicado con 34 páginas de detalles, alega que los funcionarios facilitaron la importación masiva de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos.
La Fiscalía General de la República (FGR) anunció que iniciará una investigación para recabar toda la información necesaria y determinar si existe fundamento legal para solicitar órdenes de aprehensión. El vocero de la FGR, Ulises Lara López, señaló que la solicitud estadounidense «no se acompaña de elementos probatorios suficientes» y destacó que la extradición únicamente procederá si se cumplen los requisitos establecidos en las leyes mexicanas, lo que para gobernadores y senadores implica un juicio de procedencia.
Por su parte, Rubén Rocha Moya rechazó categóricamente las imputaciones y calificó el ataque como una «insidia dirigida a Morena, a la Cuarta Transformación y al expresidente Andrés Manuel López Obrador». El gobernador sinaloense confirmó que recibió el respaldo de Sheinbaum y afirmó estar «tranquilo» y que «no va a pasar nada». La situación coloca a la presidenta ante un dilema político y diplomático que revistas como The Wall Street Journal han destacado, al tener que equilibrar la relación con Washington y el respaldo de la base morenista.
