La Guardia Revolucionaria de Irán disparó este miércoles 22 de abril contra tres buques de carga en el estratégico estrecho de Ormuz e incautó dos de ellos, identificados como el MSC Francesca y el Epaminondas, argumentando que navegaban en la zona «sin los permisos necesarios» y que pusieron en peligro la seguridad marítima. Ambas embarcaciones fueron trasladadas a territorio iraní bajo custodia de la fuerza paramilitar.
Un tercer buque, el Euphoria, también fue atacado por las fuerzas iraníes y quedó varado en la costa de Irán. El Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO), dependiente del ejército británico, confirmó que el primer barco fue atacado por una cañonera de la Guardia Revolucionaria sin previo aviso, aunque reportó que no hubo heridos. Irán, por su parte, afirmó que solo abrió fuego después de que el buque ignorara las advertencias de sus fuerzas armadas.
Los ataques ocurrieron el mismo día en que el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos extendería indefinidamente el alto el fuego con Irán, que vencía precisamente este miércoles. La agencia semioficial iraní Fars calificó los ataques como una «ejecución legítima» del control de Irán sobre el estrecho, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
El incidente complica los esfuerzos diplomáticos para acercar a Estados Unidos e Irán a una negociación que ponga fin al conflicto, ya que Teherán ha condicionado la reanudación de las conversaciones a que Washington levante su bloqueo naval sobre el estrecho de Ormuz. Aunque el alto el fuego ha detenido los ataques aéreos, la amenaza marítima en la región persiste.
