El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, declaró este martes que más de 14 millones de iraníes se han inscrito voluntariamente para «sacrificar sus vidas en defensa del país», en respuesta directa al ultimátum lanzado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió que «una civilización entera morirá» si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz antes de las 20:00 horas de Washington.
Trump fijó ese plazo como condición para evitar un ataque, señalando que el cierre del paso marítimo —represalia iraní por la guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel contra la república islámica— representa una amenaza al comercio mundial de petróleo. El mandatario estadounidense afirmó que el objetivo de la presión es poner fin a «47 años de extorsión, corrupción y muerte», en alusión al tiempo transcurrido desde la instauración de la República Islámica en 1979.
Ante el ultimátum, miles de ciudadanos iraníes formaron cadenas humanas en torno a centrales eléctricas y puentes en distintas ciudades del país. En Teherán, cientos de manifestantes se concentraron frente a la central eléctrica de Damavand, la más grande del país, portando banderas nacionales y calificando cualquier ataque contra infraestructuras energéticas como un crimen de guerra.
En su mensaje publicado en la red X, Pezeshkian reafirmó su disposición personal a morir por Irán y aseguró que la respuesta ciudadana refleja la determinación del pueblo iraní frente a las presiones externas. La tensión entre Washington y Teherán escala en un momento crítico, con China y Rusia vetando en la ONU una resolución sobre el estrecho de Ormuz, lo que profundiza el aislamiento diplomático de Estados Unidos en este conflicto.
