El precio del petróleo y el gas natural se dispararon este lunes en los mercados internacionales como consecuencia directa del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán. El barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI) superó los 118 dólares, un máximo desde 2022, acumulando una alza de más del 70% desde el inicio de la guerra; mientras que el gas natural subió más del 15% en Europa, superando los 61 euros por megavatio hora en el mercado TTF de Países Bajos.
El detonante principal es el bloqueo en el estrecho de Ormuz, punto estratégico por donde transita el 20% del petróleo y gas natural licuado que se consume en el mundo. Los ataques contra infraestructuras energéticas y el temor a una interrupción prolongada del suministro han generado pánico en los mercados globales, afectando también a las bolsas de valores: París cayó 2.59%, Fráncfort 2.47%, Londres 1.57%, Tokio cerca del 5% y Seúl un 6%.
Ante la escalada, el presidente estadounidense Donald Trump restó importancia al alza de los precios y afirmó que es un «pequeño precio a pagar» por eliminar la amenaza del programa nuclear iraní. Por su parte, el G7 descartó por ahora liberar reservas estratégicas de petróleo, aunque se declaró dispuesto a tomar medidas coordinadas para estabilizar los mercados si la situación lo requiere.
Algunos países ya tomaron acciones inmediatas: Croacia anunció un precio máximo de venta de combustibles de 1.50 euros el litro para gasolina y 1.55 euros para diésel durante las próximas dos semanas. En contraste, el presidente de Argentina, Javier Milei, celebró la subida del crudo al señalar que su país, como exportador neto de energía, se verá beneficiado por la mejora en los términos de intercambio.
