La Guardia Revolucionaria de Irán afirmó este lunes 2 de marzo haber lanzado un ataque con misiles contra la oficina del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, como parte de la décima oleada de bombardeos sobre territorio israelí. La ofensiva es la respuesta de Tehrán a la operación Furia Épica, iniciada el pasado sábado por Estados Unidos e Israel, que ha dejado más de 550 muertos en Irán, incluido el líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí.
Los Guardianes de la Revolución declararon que la oficina del primer ministro israelí y la sede del comandante de la Fuerza Aérea de Israel fueron «golpeadas duramente» con proyectiles de alta precisión. Según la televisión pública iraní IBIR, esta décima oleada tuvo como objetivos prioritarios los centros de mando político y militar del Estado israelí, con ataques coordinados también sobre edificios gubernamentales en Tel Aviv, instalaciones en Haifa y objetivos en Jerusalén Este.
Israel no ha confirmado daños específicos en las instalaciones, y el paradero actual de Netanyahu se desconoce. El primer ministro no ha emitido declaraciones desde que se reportó el impacto. Las Fuerzas de Defensa de Israel tampoco han difundido información al respecto, lo que analistas interpretan como medida de seguridad operativa, aunque otros temen que el daño haya sido mayor al esperado.
El ataque ocurre horas después de que Francia, Alemania y Reino Unido advirtieran que bombardearían las lanzaderas de misiles iraníes en su lugar de origen si los ataques no cesaban. Con la cúpula iraní diezmada y la oficina de un jefe de Estado bajo fuego directo, el conflicto en Oriente Medio escala a niveles sin precedente y amenaza con convertirse en una conflagración de consecuencias globales impredecibles.
