Un atentado suicida en una mezquita chií de la zona de Tarlai, en Islamabad, dejó al menos 31 personas muertas y 169 heridas durante la oración del viernes, lo que obligó a las autoridades paquistaníes a declarar la emergencia hospitalaria y reforzar la seguridad en la capital. El estallido se registró cuando el recinto religioso se encontraba lleno de fieles, lo que explica la elevada cifra de víctimas y el clima de temor entre la comunidad chií de la ciudad.
De acuerdo con las primeras indagatorias, la policía confirmó que se trató de un atentado suicida y desplegó un amplio cordón de seguridad alrededor del imambargah mientras equipos de rescate evacuaban a los heridos hacia distintos hospitales de Islamabad. La administración distrital informó que se declaró la emergencia en varios centros médicos y que personal administrativo fue enviado para supervisar la atención a los lesionados.
El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, condenó el ataque, lo calificó como un «crimen contra la humanidad» y expresó sus condolencias a las familias de las víctimas, insistiendo en que no hay justificación para agredir a civiles que se encontraban en un lugar de culto. En tanto, el primer ministro Shehbaz Sharif ordenó una investigación exhaustiva para identificar y llevar ante la justicia a los responsables, además de instruir el reforzamiento de la seguridad en otros templos y sitios sensibles de la capital.
Este ataque se suma a otros hechos recientes de violencia en Islamabad, incluida una explosión suicida registrada en noviembre pasado cerca de un complejo judicial que dejó 12 muertos y más de 30 heridos, lo que incrementa la preocupación por la escalada de atentados en la capital paquistaní. Las autoridades han intensificado la vigilancia en mezquitas y lugares de reunión, en un intento por contener la amenaza extremista y prevenir nuevos ataques contra la población civil.
