El Papa León XIV concluyó el año 2025 con un mensaje de advertencia sobre los planes para «conquistar» el mundo mediante «estrategias armadas» revestidas de «discursos hipócritas», durante el rito de las Primeras Vísperas celebrado en la basílica de San Pedro del Vaticano.
En su homilía, el jerarca católico expresó que «en este tiempo nuestro sentimos la necesidad de un designio sabio, benévolo y misericordioso», que represente «un proyecto libre y liberador, pacífico y fiel», ante miles de fieles congregados en el templo vaticano para despedir el año.
El Pontífice alertó que «otros designios, tanto hoy como en el pasado, envuelven al mundo», refiriéndose a estrategias que apuntan a conquistar mercados, territorios y zonas de influencia. Estas acciones, según sus palabras, son «estrategias armadas, revestidas de discursos hipócritas, de proclamas ideológicas y de falsos motivos religiosos».
León XIV fue elegido pontífice en mayo de 2025 tras el fallecimiento del Papa Francisco, y esta fue la primera vez que presidió el último acto litúrgico del año, ceremonia en la que tradicionalmente se entona el himno del «Te Deum» en señal de agradecimiento por el año transcurrido.
Durante su mensaje, el Papa destacó la existencia de un «designio grande y misterioso» que sustenta toda la historia humana, inspirado en la lectura de la Carta de San Pablo a los Gálatas, que anuncia la plenitud del tiempo con el nacimiento del Hijo de Dios. «Dios ama esperar con el corazón de los pequeños, implicándolos en su designio de salvación», afirmó el jerarca.
El líder católico también hizo referencia al Año Jubilar, el Año Santo que fue abierto por Francisco y que él mismo clausurará el próximo 6 de enero, tras haber atraído a Roma a millones de peregrinos de todo el planeta en busca de indulgencia en el umbral de la Puerta Santa. Este evento, señaló, «es la señal de un mundo nuevo, reconciliado y renovado según el diseño de Dios».
Como obispo de Roma, el Papa expresó su deseo de que la Ciudad Eterna «esté a la altura» de sus ciudadanos más vulnerables, incluyendo a los niños, ancianos solos y frágiles, las familias en apuros y «los hombres y mujeres llegados de lejos buscando una vida digna».
Los ritos propios del periodo navideño continuarán el 1 de enero de 2026 con la misa en la basílica vaticana por la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, que cada año coincide con la Jornada Mundial por la Paz.
