«En estos días en que Guadalajara y México se vuelven a las calles para vivir con pasión el mundo de la literatura, el mundo de los libros, quiero pensar, quiero estar cierto de que llegará el día que este México de los libros le gane al México de las armas».
Serrat llegó al Paraninfo Enrique Díaz de León vestido de camisa oscura y saco, después de su presentación en la Feria Internacional del Libro acudió para ser distinguido con el doctorado Honoris causa por parte de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
El cantautor leyó un discurso de unos 15 minutos, en el que se refirió a su niñez, la amistad, la canción y México.
«Canto con el placer de cantar. Nunca he tenido otro momento, que no fuera cantar, que me produciera placer, cantar me hacía comunicarme mucho más y expresarme. Me alegra especialmente este reconocimiento desde las manos de una universidad latina».
México, agregó:
«Es una tierra por la que siento un cariño correspondido, un cariño de ida y vuelta, un amor que empieza desde que pisé por primera vez estas tierras, hace más de 50 años, y que se ha ido renovando y consolidando a medida que ha ido creciendo el conocimiento mutuo. Cuando en un momento los avatares de la vida me llevaron a regresar a España, esta tierra siempre es generosa conmigo, como años antes lo fue con otros compatriotas».
Aquí, declaró, «me enamoré de sus gentes, me enamoré de sus canciones, me enamoré de sus paisajes, de su vida, de su manera de entender la vida, de su manera de convivir con la muerte, de este pueblo en el que el surrealismo es algo tan natural como la lluvia».
