Aunque parezca ser una tendencia reciente, tratar de cambiar el color del iris del ojo es una práctica que se inició hace alrededor de dos mil años a cargo del famoso Galeno, cuyo nombre aún se usa a veces como sinónimo de médico. Su procedimiento, con muchas modificaciones, se practica en la actualidad con el nombre de keratopigmentación o tatuaje de iris.
Por supuesto que desde entonces han surgido otros métodos, muchos de ellos, los que oscurecen el irirs, se recomiendan para ciertos casos; pero desde hace tres o cuatro años se está poniendo de moda, sobre todo en Estados Unidos, el procedimiento que utiliza rayos láser para eliminar la pigmentación —la melanina— del iris, por lo cual queda de color azul.
Aunque esta cirugía ha demostrado ser la más segura de todas en algunos estudios, conlleva ciertos riesgos y no está aprobada por la agencia regulatoria del país (la FDA). De hecho, ningún procedimiento de cambio de color de los ojos para fines cosméticos está aprobado en ningún lugar.
Al médico grecorromano Elio Galeno o Galeno de Pérgamo, se le atribuye la realización del primer tatuaje corneal en el año 150 después de Cristo.
Hasta donde se sabe, Galeno con el fin de camuflar las opacidades de la córnea diseño un método que consistía en, primero, cauterizar la superficie corneal y, después, en aplicar al ojo tintes que contenían pigmentos como agallas de roble en polvo, hierro o sulfato de cobre.
De acuerdo con una revisión de Richard Zegers publicada en noviembre de 2024, «en 1869, el cirujano oculoplástico francés Louis von Wecker introdujo un nuevo método que consistía en aplicar tinta china sobre la córnea y, posteriormente, perforarla con una aguja acanalada», lo que marcó el inicio de la keratopigmentación moderna.
Zegers comenta que el tatuaje corneal puede estar médicamente indicado en diversos casos, como en pacientes con fotofobia o que se deslumbra por carecer de pigmento en condiciones como la aniridia —carencia de iris— y el albinismo, entre otras afecciones que causan sensibilidad a la luz.
Muy distinto es el caso de las gotas para cambiar el color de ojos que se comercializan desde 2011, principalmente en línea.
Se supone que estas gotas oftálmicas aclararían el color de los ojos «gracias a uno de sus ingredientes, la N-acetilglucosamina», que inhibe la producción de melanina, explica Zegers.
Pero el experto añade que el efecto de esta sustancia se ha demostrado sólo en la hiperpigmentación de la piel, y que «su efecto en los melanocitos del iris aún no se ha comprobado científicamente… y mucho menos se ha demostrado su efecto en la alteración del color de los ojos».
Agrega que, como estas gotas no están aprobadas por organismos reguladores importantes, se venden de forma ilegal, por lo que la contaminación microbiana del contenido o de los envases son «motivo de preocupación».
Más grave es el caso de los implantes iris, que sí funcionan pero que conllevan más riesgos.
Este implante es un iris artificial de silicona que se coloca quirúrgicamente sobre el iris existente para darles a los ojos un nuevo tono. Se inserta a través de una pequeña incisión en el ojo, cerca de la córnea.
En enero de 2021 se publicó en la revista International Ophtalmology un estudio que parece haber sido determinante para el éxito actual de la cirugía láser para cambiar el color de los ojos.
La investigación inició en 2012 con 588 pacientes que se habían sometido a cuatro tipos de iridoplastia cosmética, y se les dio seguimiento por nueve años.
Sin embargo, al cabo de cinco años de ese seguimiento, uno de los procedimientos «demostró la mayor eficacia, seguridad y predictibilidad», por lo que desde principios de 2017 es el único que se ha utilizado, comenta Pedro Grimaldo Ruiz en el reporte de su investigación.
Su conclusión es que, tras nueve años de seguimiento ininterrumpido, la metodología «ha demostrado una alta eficacia para la despigmentación selectiva de la melanina superficial del iris, con una alta predictibilidad y satisfacción del paciente, sin complicaciones a largo plazo significativas».
Bajic explica que la eliminación de la melanina con láser puede cambiar la apariencia de los ojos al liberar capas de melanina para revelar colores más claros debajo.
“Pero uno de los mayores riesgos de liberar todo ese pigmento es que puede obstruir los conductos de drenaje dentro del ojo”, agrega. “Eso puede provocar un aumento de la presión que puede causar glaucoma y pérdida de visión”. Tampoco hay garantías sobre el color final de los ojos, ya que el tono resultante depende de los niveles restantes de melanina, señala.
JoAnn A. Giaconi, portavoz clínica de la Academia Estadounidense de Oftalmología señala en un comunicado de esta organización de enero de 2024: “Ninguna cirugía está exenta de riesgos. En el caso de las cirugías puramente estéticas de los ojos, no vale la pena correr el riesgo cuando se trata de una buena visión”, aunque el comunicado no menciona explícitamente a la cirugía láser.
