Hace 14 años no se publicaba una nueva entrega de la saga del “capitán Alatriste”, que inició en 1995. “Me di cuenta de que ‘Alatriste’ era demasiado solvente, que tenía más historias que contar”, mencionó el escritor español Arturo Pérez-Reverte en la presentación de “Misión en París”.
La novela es una respuesta a “la grata presión” de sus lectores que perdían más aventuras del personaje, cuya última travesía se publicó en “El puente de los asesinos”, en 2011.
Como ya ha dicho antes, la idea de crear este personaje surgió porque descubrió en el libro de texto de su hija, de entonces 12 años, que apenas se mencionaba este periodo. “Decidí que iba a devolverle ese tiempo a mi hija, en un recorrido por ese mundo del que uno se enorgullece y se espanta al mismo tiempo”.
En esa época florecieron en España el arte, la literatura y el pensamiento, cosechando obras como Don Quijote, pero también hubo una influencia patriótica.
En estos 14 años transcurridos entre la séptima y la octava novela del “capitán Alatriste”, Pérez-Reverte escribió otras historias “que también me interesaba contar”, pero vuelve a la famosa saga, porque tiene “algo divertido y muy español también”.
Y es que el libro “ha sido acogido todavía ahora con igual rechazo por dos extremos, la extrema izquierda y la extrema derecha. La izquierda porque habla de los tercios imperiales, España, la bandera y tal, y la derecha porque es un libro que habla de la Inquisición, la leyenda negra.
“No se dan cuenta ni unos ni otros, que los libros de ‘Alatriste’ quieren contar una época y esa época hay que contarla como fue, fuimos gloriosos e infames”, explicó el autor.
Claroscuros de España
El “capitán Alatriste”, cuya historia inició con el libro homónimo publicado en 1996, simboliza para Pérez-Reverte “lo mejor y lo peor de ser español. Es un tipo oscuro, que ha perdido la fe y que sabe que la España a la que sirve se va al diablo, pero sigue siendo fiel a ella porque es su manera de ver la vida”.
El escritor hizo esta comparación con los tiempos actuales: “Estamos puteados, engañados, manipulados, pero cuando aparece una dana o un incendio, siempre hay un español que coge su manguera, su pala o su jeringuilla y va para allá, eso es lo bueno que tenemos y eso es ‘Alatriste’.
“Reconociendo lo oscuro, la sombra, la tragedia, el engaño, la mentira y la corrupción, siempre hay gente capaz de cruzar el foso”, agregó, convencido de que “el héroe de corazón puro hoy es imposible” porque “ya no somos inocentes; el héroe puede ser un tipo normal, un canalla al que la vida le pone en una situación y hace lo que tiene que hacer”.
La nueva aventura
La trama de “Misión en París” inicia un año después de lo narrado en “El puente de los asesinos”. En notas compartidas por la editorial Alfaguara, se adelanta: “Es medianoche. ‘Íñigo Balboa’, que forma parte de los Correos Reales del rey católico, aguarda expectante la llegada del ‘capitán Alatriste’, de Francisco de Quevedo y de Sebastián Copons a París, donde se encuentra para entregar unos despachos al conde de Guadalmedina”.
‘’Alatriste’” y sus amigos se ven envueltos en una peligrosa misión secreta ideada por el conde-duque de Olivares. Esta vez el objetivo es de tal magnitud, que la aventura a la que se enfrentan podría cambiar para siempre el curso de la historia”, se apunta en la sinopsis.
Más allá de la literatura
“Misión en París”, llega a todos los países de habla hispana con una primera edición de 180 mil ejemplares. De acuerdo con el sello Alfaguara, que ha publicado toda la saga, hasta ahora se han vendido más de siete millones de ejemplares de los siete libros anteriores.
Su héroe trascendió las fronteras de la literatura: la adaptación a la pantalla de Agustín Díaz Yanes en 2006, protagonizada por Viggo Mortensen, fue una de las películas más ambiciosas del cine español. “Las aventuras del capitán Alatriste” también se convirtió en una serie de televisión en 2015, dirigida por Enrique Urbizu y con Aitor Luna como el capitán.
En 2005 se editó un cómic creado por David Jiménez, con dibujos de Joan Mundet. El personaje también inspiró juegos de rol, sellos postales, una ruta cultural por el Madrid de “Alatriste” y un restaurante, La Taberna del capitán Alatriste.
