Formado como arquitecto, Jiménez fue director de Arquitectura del INBA/INBAL entre 1993 y 1998, etapa desde la cual impulsó debates y acciones de conservación del patrimonio; posteriormente, asumió la presidencia de la Fundación Juan Rulfo, cargo que desempeñó de manera sostenida, articulando ediciones críticas, exposiciones y programas académicos que actualizaron la lectura de El Llano en llamas y Pedro Páramo, así como la valoración internacional del archivo fotográfico del escritor. Estas responsabilidades están documentadas en fuentes de referencia académica y museística.
Desde la Fundación, coordinó y acompañó proyectos editoriales y de investigación —entre ellos volúmenes y facsimilares en colaboración con instituciones públicas y universidades— que ampliaron el horizonte crítico sobre Rulfo en México y fuera de él. Su labor se proyectó en reimpresiones, catálogos y estudios que dialogaron con la crítica especializada y con públicos amplios, y que ayudaron a fijar estándares de edición y resguardo.
En su voz y en sus decisiones se volvió visible una ética de trabajo: claridad documental, cuidado de fuentes, respeto por la materialidad del manuscrito y una defensa constante del rigor filológico. Y su rigurosidad en la protección del legado de Rulfo fue una de sus principales características.
