Irán afirmó este sábado que el estrecho de Ormuz quedó cerrado al tráfico comercial “hasta nuevo aviso y permanecerá cerrado hasta que cese la injerencia de Estados Unidos en la región”.
En un comunicado, publicado por la agencia Agencia de Noticias de la República Islámica (IRNA), la Marina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRCG) indicó que “en nuestra declaración anterior, advertimos que la injerencia extranjera y la designación ilegal de rutas marítimas en el estrecho de Ormuz recibirían una respuesta firme y perturbarían el creciente flujo de tráfico marítimo a través del estrecho”.
El texto amplió que “hace unas horas, estas advertencias fueron ignoradas. Alentados por actores extranjeros, varios buques intentaron transitar por una ruta no autorizada y desatendieron nuestras advertencias e instrucciones de cambiar de rumbo y seguir la ruta aprobada”.
Especificó que “como resultado, una embarcación, que había apagado sus sistemas de rastreo e identificación, poniendo así en peligro la seguridad marítima, fue alcanzada por disparos de advertencia y se le obligó a detenerse”.
El comunicado amplió que “tras este incidente, en primer lugar, dada la inseguridad generada por la injerencia ilegal de actores extranjeros, el estrecho de Ormuz queda cerrado hasta nuevo aviso y permanecerá cerrado hasta que cese la injerencia de Estados Unidos en la región. No se permitirá a ninguna embarcación transitar por el estrecho”.
La Marina del IRCG concluyó que “en segundo lugar, si el enemigo agresor utiliza este incidente –que él mismo provocó– como pretexto para cualquier otra acción hostil o agresión en nuestra contra, se enfrentará a una respuesta contundente, y se atacarán otras bases enemigas en la región”, y que las consecuencias de esos actos caerán sobre Estados Unidos, Israel y “los países que han puesto su territorio a disposición de las bases enemigas utilizadas para llevar a cabo estas amenazas”.