La Corte Suprema de Brasil negó este sábado la autorización para que el presidente argentino, Javier Milei, visitara al expresidente Jair Bolsonaro en la residencia de Brasilia donde cumple prisión domiciliaria por el intento de golpe de Estado de 2022.
La resolución, firmada por el juez Alexandre de Moraes, establece una prohibición general de visitas por 30 días, como sanción por la difusión de una carta política a través de su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, lo que violó la medida cautelar que le impide comunicarse por redes sociales, incluso mediante terceros.
La prohibición exceptúa únicamente las visitas médicas, de fisioterapia y de sus abogados. Además, Moraes determinó que Bolsonaro no podrá recibir visitas con finalidad político-electoral hasta después de las elecciones generales de octubre, ni difundir manifiestos políticos por ningún medio. El expresidente, de 71 años, cumple una condena de 27 años de prisión en su domicilio desde marzo por motivos de salud.
Milei había anunciado su asistencia el 25 de julio a la convención del Partido Liberal en São Paulo, donde se prevé la proclamación oficial de la candidatura de Flávio Bolsonaro.
Los abogados de Bolsonaro solicitaron autorización para que Milei lo visitara ese mismo día junto con una comitiva integrada por el canciller argentino Pablo Quirno, la secretaria general de la Presidencia Karina Milei y un intérprete. Sin embargo, la solicitud quedó sin efecto tras la prohibición general de visitas emitida por Moraes.
Flávio Bolsonaro calificó la medida como un “abuso” y acusó al juez de actuar con motivación política. El abogado Joao Henrique de Freitas cuestionó la “proporcionalidad” de la decisión y señaló “coincidencias convenientes” en la secuencia de hechos, ya que la defensa presentó la solicitud el viernes y horas después se decretó la suspensión general.
La decisión se produce en un contexto de alta tensión política en Brasil. Flávio Bolsonaro se enfrentará en las elecciones de octubre al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca la reelección. La prohibición de visitas y de manifestaciones políticas refuerza las restricciones sobre Jair Bolsonaro, cuyo papel en la campaña de su hijo queda limitado por las medidas judiciales.