El gobierno chino rechazó este viernes las acusaciones del presidente Donald Trump sobre una supuesta interferencia de Pekín en los procesos electorales de Estados Unidos, y las calificó de falsas e infundadas.
El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, fue contundente al desmentir los señalamientos de la administración estadounidense. En declaraciones a medios de comunicación, sostuvo que las alegaciones carecen de todo respaldo y que su propósito es desprestigiar a China ante la opinión pública internacional.
Lin Jian subrayó que China no tiene ningún interés en inmiscuirse en los asuntos electorales de Estados Unidos y que jamás lo ha hecho. En ese mismo sentido, emplazó al gobierno de Trump a dejar de utilizar a China como pretexto en el contexto de sus disputas políticas internas, y le instó a concentrar sus esfuerzos en acciones concretas que contribuyan a fortalecer la relación bilateral entre ambas potencias.
La declaración se produce en un momento de creciente tensión diplomática entre Washington y Pekín, en el que las acusaciones cruzadas sobre injerencia política y seguridad nacional han intensificado el distanciamiento entre los dos países.