El Águila asumió el papel de villano que intentaba arruinar el estreno de la nueva casaca, pero los capitalinos defendieron su ciudad como si se tratara de Nueva York, hogar donde Peter Parker impone su ley bajo el traje del Hombre Araña.
Bauer regresó a la loma por cuarta ocasión en la campaña y construyó una salida de 7.0 entradas en las que solo admitió tres anotaciones, con ocho hits tolerados, sin dar pasaportes y con siete chocolates recetados, para de esa forma encaminarse a su tercera victoria del calendario, poniéndose con marca de 3-1 con 4.56 de efectividad.
El costo de la franela fue de 2,699 pesos; las gorras, de 999 y 1,099; y una chamarra carmesí, en 1,799 pesos. El precio poco importó; prueba de ello es que la tienda del equipo lució hasta el tope minutos antes del arranque del partido.
Desde su primera oportunidad al bat, los jarochos se fueron al frente con una carrera, luego de que José Miranda pegó sencillo para empujar a César Izturis Jr.
La ventaja aumentó con un rodado al jardín izquierdo de Andrés Álvarez. Hasta ahí parecía que los veracruzanos se llevarían el botín, dejando abatida a toda la nación escarlata.
Sin embargo, como el clásico héroe que logra revivir con lo poco que le queda de energía, los pingos le dieron la vuelta a base de su sello… cuadrangulares.
En la quinta entrada, los Diablos Rojos le dieron la vuelta con un rally de cinco carreras. Luis Liberato se voló la barda con un batazo de dos carreras.
Moisés Gutiérrez conectó triple que empujó a Franklin Barreto. Finalmente, Juan Carlos Gamboa pegó otro jonrón de dos rayitas.
Veracruz respondió con una carrera en la parte alta de la quinta, pero el México no cedió y sumó la sexta rayita. Para el cierre de la séptima, los escarlatas ampliaron la ventaja. Veracruz logró recortar con una carrera más en la octava, pero los locales volvieron a responder con otras tres.