En la última década, la industria audiovisual mexicana ha experimentado una metamorfosis radical. Lejos quedaron los días en que la pantalla nacional estaba dominada exclusivamente por el melodrama tradicional. La llegada de las plataformas de streaming y las alianzas internacionales impulsaron una era dorada de narritivas complejas, thriller políticos, comedias ácidas y biografías de alto presupuesto.
A continuación, presentamos una crónica periodística con las 10 producciones que se han consolidado como las mejores de la televisión y el streaming en México por su impacto cultural, calidad de guion y trascendencia internacional.
El proyecto que lo cambió todo. Al ser la primera serie original de Netflix en español, abrió las puertas del mercado global para México. Esta comedia dramática aborda con un humor negro finísimo los egos, la corrupción y el caos familiar detrás de la gestión de un equipo de fútbol ficticio en Nuevo Toledo. Luis Gerardo Méndez y Mariana Treviño regalaron actuaciones que ya forman parte de la cultura pop de la región.
Una obra maestra del suspenso y el drama criminal que le otorgó a México un premio Emmy Internacional. La historia sigue a un hombre de familia común que oculta una doble vida como un frío asesino a sueldo y, eventualmente, líder de una red de criminales. Con una atmósfera lúgubre y un guion meticuloso, demostró que en México se podía hacer televisión de prestigio al nivel de las grandes producciones estadounidenses.
Uno de los fenómenos periodísticos y de audiencia más potentes de los últimos años. Esta miniserie aborda, desde distintas perspectivas, el oscuro y mediático asesinato del presentador de televisión Paco Stanley a finales de los años 90. Más allá del morbo, la serie funciona como un retrato crudo de la complicidad entre el poder político, el narcotráfico y los medios de comunicación de la época.
Inspirada en hechos reales, esta joya de época narra la historia del primer cuerpo policial femenino en el México de los años 70. Mientras desafían el machismo institucionalizado de la época, las protagonistas se adentran en la captura de un brutal asesino en serie. Su calidad técnica, fotografía y el potente mensaje de sororidad la han colocado como una de las producciones más aplaudidas por la crítica especializada.
El show que paralizó a toda Latinoamérica cada domingo. Esta producción biográfica rompió el molde de las «bioseries» baratas al entregar un drama impecablemente producido, lleno de intriga empresarial, secretos familiares y abuso psicológico, personificado en el inolvidable villano Luisito Rey (Óscar Jaenada). Logró lo impensable: unificar a audiencias de distintas generaciones frente al televisor.
Aunque comenzó como un spin-off de la serie colombiana, la saga mexicana cobró una identidad propia y superior para muchos críticos. Al explorar los orígenes de la guerra contra las drogas en los años 80 con la fundación del Cártel de Guadalajara por Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna), la serie es un documento de ficción histórica indispensable para entender la realidad política actual del país.
Manolo Caro revolucionó la clásica telenovela mexicana dándole la vuelta con humor negro, sátira social, estética pop y una profunda inclusión de la comunidad LGBTQ+. La disfuncional familia De la Mora y sus secretos enterrados cautivaron al público, dejando para la posteridad personajes icónicos como Paulina de la Mora (Cecilia Suárez) y su inolvidable tono de voz.
Para los amantes del thriller político puro. Esta serie se sumerge en las cloacas de la política mexicana de finales de los años 60, detallando la manipulación detrás del movimiento estudiantil de 1968 desde la perspectiva del Director de la Dirección Federal de Seguridad (Daniel Giménez Cacho). Es fría, calculadora y una lección magistral de cómo se construye el poder a base de secretos.
Una de las propuestas más valientes y dolorosas de la televisión nacional. Creada por James Schamus, la serie recrea la masacre de Allende, Coahuila, ocurrida en 2011 a manos del cártel de los Zetas tras una operación fallida de la DEA. A diferencia de otras producciones que glorifican al capo, Somos. decide poner el foco exclusivamente en las víctimas y en la cotidianidad destruida de un pueblo fronterizo.
Adaptada del icónico y exitoso musical teatral mexicano del mismo nombre, esta producción ha revitalizado el género musical en la televisión latinoamericana. Ambientada en la colorida y nostálgica estética de los años ochenta, un elenco de primer nivel (encabezado por figuras como Belinda y Luis Gerardo Méndez) desentraña un misterioso funeral donde cuatro mujeres descubren que compartían al mismo hombre, todo hilado a través de los grandes éxitos de la música en español.
El veredicto del espectador: El éxito de estos títulos demuestra que la audiencia mexicana y global exige historias arriesgadas. México ha dejado de ser solo un exportador de melodramas para convertirse en un titán de la narrativa de prestigio en español.