La Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó a «muy alto» su evaluación de riesgo del brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), informó el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Hasta el momento se han confirmado 82 casos y 7 muertes, aunque las autoridades advierten que las cifras reales son significativamente mayores: se estiman cerca de 750 casos presuntos y 177 fallecimientos asociados al brote.
El brote, ubicado principalmente en la provincia de Ituri en el oriente del país, está causado por la cepa Bundibugyo del virus del ébola, para la que actualmente no existe vacuna ni tratamiento específico aprobado. Los primeros casos fueron detectados en mayo de 2026 en la zona de salud de Mongwalu, y desde entonces el virus se ha extendido a 11 zonas de salud en las provincias de Ituri y Nord-Kivu, incluyendo un caso confirmado en Kinshasa, la capital del país.
La OMS declaró el brote como emergencia de salud pública de importancia internacional, aunque aclaró que la situación no cumple los criterios para ser clasificada como pandemia. El organismo alertó que la inestabilidad de seguridad en la región, la alta movilidad de la población y la gran cantidad de centros de salud afectados incrementan el riesgo de contagio. Uganda también reportó casos vinculados a personas provenientes de la RDC.
A pesar de la gravedad del brote, la OMS subrayó que el riesgo de propagación mundial es bajo, dado que el ébola se transmite únicamente por contacto estrecho con fluidos corporales y no por vía aérea. La tasa de letalidad de la cepa Bundibugyo oscila entre 30 y 50%. Las autoridades internacionales desaconsejan el cierre de fronteras y hacen un llamado a la cooperación global para contener la epidemia.