«En las playas de Madero ya apareció este material que, con el sol, se convierte en chapopote y llega a la orilla», señaló ayer el Alcalde de Matamoros, Alberto Granados Favila.
Especialistas advierten que el comportamiento del derrame depende de corrientes, vientos y procesos de evaporación, pero alertan sobre un escenario de mayor alcance: si el crudo entra en la llamada «loop current» -una poderosa corriente que cruza el Golfo-, podría ser arrastrado a Texas, y luego hacia Florida y el Atlántico.